LA PAZ, Bolivia, jun. 25, 2004.- El gobierno de Bolivia ha expresado su preocupación por las protestas y el clima de inestabilidad política que vive el país, a menos de un mes de que se realice el referéndum que determinará el futuro del gas boliviano. "Atravesamos por momentos difíciles, críticos y sólo saldremos adelante en el marco de la unidad y con el respaldo social", dijo este viernes el presidente boliviano Carlos Mesa en declaraciones a periodistas.
Mesa, quien asumió el gobierno en octubre pasado en medio de protestas que provocaron la salida del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, reconoció que las presiones que se viven el país obedecen al abandono en que tuvo el Estado a las clases desprotegidas.
"Hay reclamos legítimos pero creemos que hay que trabajar intensamente para darle viabilidad al país", manifestó al instar a la oposición a deponer de actitudes de protesta y hechos de violencia.
La administración de Mesa enfrenta desde abril pasado reclamos de la Central Obrera Boliviana (COB), que rechaza la política económica y energética del gobierno.
A ello se suma la exigencia de los habitantes de Santa Cruz que piden autonomía regional, la demanda de los campesinos aymaras de atención al campo y suspender la erradicación de cultivos de hoja de coca.
Además está la exigencia de la Central Única de Campesinos, liderada por Felipe Quispe, que pide dejar sin efecto el referéndum que convocó para el 18 de julio sobre los hidrocarburos.
Los campesinos demandan que en lugar del referéndum se proceda a la nacionalización de los hidrocarburos, pero el gobernante ha respondido que ello significaría una erogación de unos cinco mil millones de dólares para indemnizar a los damnificados.
En tanto, este viernes, mineros bolivianos desempleados amenazaron con tomar por la fuerza, a partir del lunes próximo, yacimientos tanto del Estado como del sector privado.
"Una asamblea decidirá las movilizaciones y entre éstas puede ordenarse la toma de nuevas minas", señaló a la prensa el presidente de la Federación de Cooperativas Mineras de Bolivia (Fecomin), Florencio Coca.
Aseguró que los trabajadores ya se cansaron de ser pacientes y ahora ha llegado el momento de hacerse escuchar mediante las protestas.