WASHINGTON, Estados Unidos, jul. 1, 2004.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, afirmó este jueves que su país es mejor y más justo desde que se aprobó la Ley de Derechos Civiles en 1964, aunque admitió que "la discriminación no acabó ese día". En la misma sala de la Casa Blanca donde el ex presidente Lyndon Johnson firmó el texto de la conocida Ley, la llamada "East Room", Bush ofreció este jueves una recepción y pronunció un discurso para conmemorar el 40 aniversario de la norma y para homenajear a quienes lucharon por su aprobación.
Para el presidente, es "un gran aniversario de justicia e igualdad".
"Hace cuarenta años, en muchos lugares de Estados Unidos, los derechos fundamentales se respetaban o se denegaban" solamente en función de la raza, afirmó.
Ahora "aquel sistema de humillación e injusticia" se terminó con la ley de Derechos Civiles firmada en esta sala.
Aunque "la discriminación no acabó" con la firma de esta norma, Estados Unidos es un país mejor y más justo desde entonces, añadió.
Con este acto ante un público mayoritariamente de raza negra, Bush intenta ganar apoyos entre este colectivo del que sólo consiguió un nueve por ciento de los votos en las elecciones de 2000.
Es una fórmula para contrarrestar también las críticas de sus oponentes demócratas que le han acusado de tomar decisiones que suponen un retroceso para los derechos civiles.
Bush ha elogiado a su antecesor Johnson, al que definió como un hombre que vio "los horribles efectos de la discriminación" y que luchó para eliminarlos pese al riesgo político que corría por aquel entonces.
"La Ley de Derechos Civiles de 1964 ofrece a todos los estadounidenses otra razón más para estar orgullosos de nuestro país", subrayó.
Sigue quedando mucho trabajo por hacer para lograr la igualdad porque "el mal de la intolerancia no ha sido derrotado" por completo pero, concluyó, no hay que descansar hasta que le venzan la justicia y la rectitud.
George W. Bush