SAO PAULO, Brasil , jul. 2, 2004.- El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva reglamentó el Estatuto de Desarme que entró en vigencia el pasado 1 de enero, con el fin de controlar el porte y comercio de armas, informó una fuente oficial. Según fuentes del Ministerio de Casa Civil Interior, el mandatario brasileño firmó la propuesta que entregó el Ministerio de Justicia para su aprobación final, que contiene 77 artículos.
El punto más discutido fue la asignación de presupuesto para indemnizar a personas que de forma voluntaria entreguen sus armas, para lo cual el Ministerio de Justicia pidió 6 millones de dólares, pero la cartera de Planificación aprobó sólo la mitad.
El decreto presidencial contempla una tabla entre 33 y 133 mil dólares por arma entregada, según el calibre, luego de determinarse que en el país sudamericano existen 5 millones de pistolas, revólveres, ametralladoras y otro armamento de fuego ilegal.
La ley eleva de 21 a 25 años la edad mínima para adquisición y porte de armas, que será sólo autorizado para civiles por parte de la Policía Federal, PF, cuando exista amenaza comprobada contra la integridad física del portador.
Después de audiencias públicas con Organizaciones No Gubernamentales, ONG, que presentaron 453 sugerencias, las cual recibió las respectivas modificaciones. Elaborando del texto final el pasado 20 de mayo.
Lo más destacado de la ley es la convocatoria a un referendo, para el año 2005, donde los brasileños decidirán si se toma una decisión final para la prohibición absoluta del porte de armas.
Brasil, con apenas el 2.8% de la población mundial, responde por el 11% de los homicidios que acontecen cada año en el planeta, según la Organización de Naciones Unidas (ONU).
De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en Brasil mueren por armas de fuego cerca de 40 mil personas cada año, cifra superior al número de víctimas en países en conflicto como Irak, Israel o Colombia.