LOS ÁNGELES, Estados Unidos, jul. 2, 2004.- El pesar por la muerte de Marlon Brando llegó a la Casa Blanca, donde el presidente George W. Bush se unió este viernes a las muestras de duelo dadas por amigos y seguidores. "Estados Unidos ha perdido a un gran actor", señaló el presidente estadounidense quien, junto con su esposa, Laura, ofreció el pésame a la familia del fallecido.
Brando, de 80 años, falleció la pasada noche a consecuencia de un fallo respiratorio, según confirmó una portavoz del centro médico de la Universidad de Los Ángeles (UCLA), en California.
En este centro era donde le habían atendido con anterioridad por problemas relacionados con sus pulmones o su corazón y, en última instancia, con su obesidad, confirmó el periodista y amigo Larry King.
El abogado de Brando, David Seeley, se encargó de confirmar la noticia de la muerte e indicó que los familiares del actor fueron los primeros sorprendidos, a pesar de conocer su frágil estado de salud.
La sorpresa ha sido tal que, según Seeley, aún no han tomado una decisión sobre el funeral para este "actor de actores".
Aunque aún no existen detalles de esta decisión, Seeley indicó que la familia prefiere celebrar un acto familiar en Omaha, Nebraska, donde nació el actor, y no un homenaje multitudinario.
Considerado por la crítica el mejor actor de Hollywood y el hombre que revolucionó el mundo de la interpretación, Brando deja tras sí algunas de las películas más clásicas de la historia del cine.
Entre ellas, Brando será recordado por su trabajo magistral como el jefe de la mafia Vito Corleone en la saga de "El padrino", del cineasta Francis Ford Coppola.
Su interpretación del capo mafioso le consiguió un Oscar, el segundo de su carrera tras el conseguido por "La ley del silencio", un honor que se negó a recoger.
En los últimos años su carrera había caído en picado, con pequeños papeles que creaban titulares por sus caprichos o sus problemas en los rodajes en lugar de por su calidad artística.
Además, según su última biografía, el actor de "Apocalypse Now" y "Un tranvía llamado deseo" murió arruinado, con deudas que superan los 28 millones de dólares.