BRASILIA, Brasil, jul. 5, 2004.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que "las cosas van bien" en su país, pero "estarán mejor" en un futuro cercano, al hacer este lunes un balance de un año y medio de gestión gubernamental. "Estoy seguro de que en este tiempo hemos hecho mucho más de lo que el tiempo permite hacer, pero también mucho menos de lo que debemos hacer", destacó ante sus ministros, autoridades del Congreso y empresarios.
Los asistentes al acto, en el Palacio presidencial de Planalto, escucharon un largo y detallado balance de los planes desarrollados por el Ejecutivo por parte del titular de la Casa Civil, José Dirceu, considerado la "mano derecha" de Lula.
En una presentación cargada de optimismo, Dirceu destacó como datos más importantes la caída sostenida de la inflación y la leve reducción del índice de desempleo, que ha comenzado a descender tras superar ligeramente el 13%.
"Superamos la falta de credibilidad, el riesgo de inflación y la inestabilidad de la moneda, además de la tasa de riesgo país, que la teníamos en las alturas", dijo.
Las expectativas de inflación, que eran temibles hace un año y medio, cuando Lula asumió el gobierno, se han reducido en unos 10 puntos porcentuales y actualmente la previsión es de que la tasa se ubicará alrededor del 5% para fin de año.
El índice de riesgo país, que había superado los mil 200 puntos, se ha estabilizado alrededor de los 500 enteros, así como lo ha hecho el precio del dólar en torno a los tres reales, tras haber llegado casi a cuatro antes de la toma de posesión de Lula.
Dirceu celebró también las mejorías de las exportaciones y la balanza comercial, así como la lenta pero sostenida rebaja de las tasas de interés internas, que se encuentran en un 16% y, según los empresarios, son el mayor obstáculo para el crecimiento.
"Es un momento muy bueno para Brasil. No es difícil percibir que el crecimiento de la economía es una realidad y que también crece el empleo, pero el país todavía tiene muchos obstáculos para superar", dijo el titular de la Casa Civil, moderando un poco su optimismo.
En lo social, que para muchos de los críticos de Lula representa la asignatura pendiente de su gobierno, Dirceu sostuvo que las áreas de salud y educación son los pilares del Ejecutivo y los ángulos más importantes de su acción.
Mencionó distintos programas sanitarios y educativos, que "son las formas de garantizar la inclusión social", y usó varios ejemplos de enfermedades que, como el dengue, han remitido en los últimos meses gracias, según dijo, gracias a los planes oficiales.
No obstante, admitió que el gobierno debe marcar más el acento en lo social y el combate al hambre, aunque insistió en que la "salida" para el país está en el crecimiento económico.
"Con eso, todos los problemas se reducirán a la mitad", sostuvo Dirceu.
También citó los esfuerzos del gobierno contra la corrupción y la activa agenda internacional de Lula, que consideró fundamental para el aumento de las exportaciones, que en el primer semestre del año ascendieron a 43 mil 306 millones de dólares.
Esa cifra representa un aumento del 29.1% respecto al mismo periodo de 2003 y un superávit comercial de 15 mil 49 millones de dólares.