SANTA CRUZ, Bolivia, jul.8, 2004.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció en una visita oficial a Bolivia, la condonación de la deuda externa que esta nación andina tiene con su país, por 52 millones de dólares, y firmó acuerdos de cooperación en materia de migración, infraestructuras y energía, que benefician especialmente las zonas fronterizas. En Santa Cruz, la ciudad oriental donde se produjo la reunión entre los gobernantes de Bolivia y Brasil, Lula mostró este jueves, su respaldo a la gestión del gobernante de este país, Carlos Mesa, y a la convocatoria del referendo en que los bolivianos decidirán el destino de sus reservas de gas el próximo 18 de julio.
Lula y Mesa llegaron en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña a las 15:45 hora local, procedentes de Puerto Iguazú, en el nordeste de Argentina, donde participaron en la XXVI Cumbre de jefes de Estado del Mercado Común del Sur.
Tras la ceremonia de protocolo a su llegada, los mandatarios se reunieron en un céntrico hotel de la ciudad, donde posteriormente suscribieron los acuerdos, plasmados en una declaración conjunta.
Además del perdón de la deuda externa boliviana, Lula se comprometió a ofrecer, a través del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, líneas de crédito para impulsar obras de infraestructura en Bolivia, como la construcción de la carretera que une el oriente de este país con el sur de Brasil (entre Santa Cruz y Corumbá).
Las obras corresponden a uno de los tramos de la ruta internacional que permitirá conectar los océanos Atlántico y Pacífico.
Ambos gobiernos se congratularon por la firma de un pacto migratorio para la libre circulación de ciudadanos sin pasaporte en los dos territorios, así como un proyecto para potenciar las exportaciones de Bolivia a Brasil, entre otros compromisos comerciales.
En declaración a periodistas el mandatario de Brasil anotó que el referendo sobre política energética que se llevará a cabo el 18 de julio, así como la convocatoria de elecciones municipales para diciembre y de una Asamblea Constituyente para 2005, "abren camino en Bolivia para encontrar respuestas para el desarrollo de su pueblo".
Estas tres acciones son los principales promesas realizadas por Mesa cuando asumió la presidencia en octubre de 2003, al sustituir a Gonzalo Sánchez de Lozada, tras una grave crisis social e institucional.
Por su parte, el presidente Mesa agradeció las muestras de apoyo del mandatario brasileño, que "llegan en un momento importante y que tiene que ver con el proceso de estabilidad macroeconómica indispensable para Bolivia", subrayó.
Coincidió con su colega de Brasil en calificar la democracia "como el único mecanismo posible de funcionamiento de nuestras sociedades" y reiteró su voluntad para que ese sistema político se refuerce en Bolivia con motivo de la consulta popular que definirá el destino de las reservas de gas del país.
Tras el encuentro, Lula prosiguió viaje a Brasil, mientras Mesa permaneció en Santa Cruz para continuar con la campaña de promoción de la consulta popular.