RAMALA, Cisjordania, jul. 14, 2004.- La Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha declarado persona non-grata al enviado especial de la ONU para Oriente Medio, Terje Larsen, quien ayer criticó duramente a Yasser Arafat por no hacer nada contra el terrorismo. "Las declaraciones de Terje Larsen no son objetivas. Y desde hoy no es bien recibido en los territorios palestinos", manifestó hoy, miércoles, el asesor presidencial palestino, Nabil Abu Rudaina, en declaraciones en Ramala.
Abu Rudaina se refería a las acusaciones que hizo el enviado de la ONU al presidente Arafat de "pasividad e inacción" para frenar el terrorismo palestino, en su informe periódico al Consejo de Seguridad sobre la situación en Oriente Medio.
"Pese a constantes promesas del liderato de la ANP (eufemismo con el que se alude a Arafat), no ha habido progresos en la obligación fundamental, que era tomar acciones inmediatas sobre el terreno para cesar la violencia y combatir el terrorismo, reformar y reestructurar la ANP", dijo Larsen.
Agregó que el presidente palestino únicamente da un "apoyo nominal y parcial" a los esfuerzos egipcios para reformar los organismos de seguridad palestinos, tal y como exige la comunidad internacional como primer paso en la Hoja de Ruta.
Larsen también cuestionó la credibilidad internacional de Arafat y dijo que el hecho de que se encuentre confinado en Ramala por Israel desde diciembre de 2001, "no es excusa para su pasividad e inacción".
A pesar de que la crítica se centra en Arafat, el informe de Larsen ha caído como un jarro fría en círculos políticos palestinos, desde los que hoy se elevaban quejas al secretario general de la ONU, Kofi Annan, contra el desempeño de su enviado especial.
OBJETIVIDAD
En un comunicado difundido en Ramala, el primer ministro Ahmed Qorei (Abu Alá), exhortó a Annan "a instruir a sus enviados que trabajan en los territorios palestinos, para que efectúen su trabajo de forma objetiva y en concordancia con los principios de la organización".
Al expresar su descontento, Abu Alá calificó el informe como "tendencioso", ya que "muestra una imagen desfigurada de lo que está ocurriendo en los territorios palestinos".
"Larsen pone en la misma balanza a víctimas y victimarios, al ocupado y al ocupante de una forma que pone en tela de juicio la objetividad que se requiere de una institución internacional como la ONU", agrega la nota de prensa.
El comunicado oficial palestino refiere también su sorpresa porque la crítica se haya efectuado en momentos en que la comunidad internacional ha respaldado la demanda palestina de pedir la destrucción del Muro de Cisjordania, según una sentencia de la Corte Internacional de Justicia en La Haya el viernes.
Comentaristas palestinos consideran que el momento escogido ha sido precisamente lo que más ha indignado al Gobierno de la ANP, que cree que el informe puede perjudicar las presiones internacionales para obligar a Israel a destruir el muro, según la sentencia de La Haya.
Incluso Hanán Ashrawi, miembro del Consejo Central de Al-Fatah y una de las políticas que más ha abogado por cesar la lucha armada contra Israel, deslegitimó el informe de Larsen y le pidió no entrometerse en los asuntos internos palestinos.
"Es cierto -afirmó- que tenemos algunos problemas en el pueblo palestino, pero son problemas que nosotros debemos resolver".
Otras fuentes palestinas, como el ministro de Trabajo, Ghasan Jatib, han acusado al enviado especial de tratar de mejorar su imagen frente a Israel, con el fin de asegurarse un cargo cuando concluya su misión en la zona, en diciembre.
De acuerdo a ese razonamiento, tras haberse enemistado con Israel hace dos años -al declarar "moralmente repugnante" y "masacre" la intervención del Ejército en Jenín en 2002-, Larsen trata ahora de congraciarse a fin de que Estados Unidos, aliado de Israel, no vete en el futuro sus candidaturas a otras misiones o puestos en la ONU.
Pero los argumentos de Jatib contrastan con el informe del enviado, quien en su comparecencia también criticó duramente a Israel, sobre todo por fracasar en desmantelar los enclaves ilegales levantados en Cisjordania y por continuar la expansión de otras colonias judías.