LA PAZ, Bolivia, jul. 16, 2004.- La oposición al referendo sobre el gas en Bolivia mostró este viernes debilidad por el fracaso en el inicio de una huelga en la ciudad de El Alto y de un bloqueo campesino de rutas, aunque la tensión no desaparece porque aún existen focos de conflicto, rumores de atentados y nuevas amenazas de huelgas. Salvo incidentes menores, como el bloqueo de dos avenidas en El Alto, la interrupción momentánea de la circulación hacia La Paz y la quema de dos muñecos que representaban al presidente, Carlos Mesa, y al dirigente cocalero Evo Morales, la convocatoria a la huelga de tres días de la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) no fue acatada.
La atención estuvo centrada en El Alto porque sus movilizaciones ciudadanas hicieron detonar en octubre del año pasado una crisis social que derivó en la renuncia del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
La normalidad en El Alto, vecina de La Paz, fue reconocida por uno de los principales líderes opositores al referendo, Roberto de la Cruz, quien admitió que el seguimiento del paro fue débil, pero consideró prematuro hablar de fracaso porque aún restan dos días más para hacer efectiva la protesta.
Según De la Cruz, que ha llamado a quemar urnas el domingo porque el referéndum no plantea la expropiación de las petroleras, el fracaso del paro fue consecuencia de una fiesta religiosa en El Alto y de la celebración desde el jueves del 195 aniversario del levantamiento de La Paz contra el dominio español.
Los festejos por esta efeméride se prolongaron durante toda la noche, lo que obligó a la Prefectura (Gobernación) de La Paz a retrasar un día la entrada en vigor del "auto de buen gobierno" que ha comenzado a regir para el resto del país con una "ley seca" y otras restricciones que regulan la conducta de los ciudadanos.
Para participar en el referéndum están inscritas casi 4.5 millones de personas, que responderán a las cinco preguntas propuestas por el Presidente para definir una nueva política energética.
El bloqueo de las carreteras en el altiplano, que había sido convocado también para este viernes por el máximo dirigente campesino del país, Felipe Quispe, tampoco fue efectivo.
El director de Prevención de Conflictos del Ministerio de Gobierno Interior,Gregorio Lanza, declaró que se está cumpliendo el pronóstico gubernamental de que las medidas de presión iban a fracasar.
"Esperamos que esta tranquilidad se mantenga el día de mañana porque la gente quiere votar el domingo", dijo Lanza, al sostener que la decisión gubernamental "de no permitir ninguna acción de boicot" también disuadió a los manifestantes.
Las autoridades lograron la suspensión de un bloqueo de carreteras en el departamento de Santa Cruz, en las cercanías de la población de Camiri, que realizaban hace varios días indígenas por un problema de tierras.
El ministro de Gobierno, Alfonso Ferrufino, declaró este viernes que el actual panorama social permite esperar "con confianza" la votación de domingo, ya que "no hay amenazas de magnitud, sino proliferación de gente radical, intransigente e irresponsable con una actitud de enturbiar" el referendo.
Los rumores de sedición y atentados han inquietado a las autoridades, que, no obstante no han encontrado hasta ahora indicios de planes golpistas, pero han tenido que atender falsas alarmas de bomba en la Prefectura de La Paz, el Palacio de Comunicaciones y el Palacio de Justicia.
BOLIVIA DEBE REDEFINIR RUMBO TRAS REFERENDO
Bolivia debe tomar "nuevos rumbos" una vez que se exprese la voluntad popular en el referéndum del próximo domingo para decidir una política sobre las reservas de gas natural y petróleo del país, opinó este viernes el arzobispo de la ciudad de La Paz, Edmundo Abastoflor.
El deseo fue expresado por el Arzobispo paceño en la homilía de la misa que celebró por el 195 aniversario del alzamiento de la ciudad contra el dominio español, en 1809, a la que asistieron el presidente de la nación, Carlos Mesa, y la mayoría de sus ministros.
Abastoflor señaló que la conmemoración encuentra a los bolivianos "en un momento de inflexión" y de "efervescencia social y de aguda crisis política y económica".