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Internacional
Hace 35 años el hombre llegó a la Luna
por: Agencia
Fuente: EFE

El 20 de julio de 1969 la Humanidad pudo apreciar un acontecimiento histórico; la llegada del ser humano a suelo lunar
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CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 20, 2004.- Entre los grandes héroes del siglo XX figuran sin duda alguna Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, los astronautas norteamericanos que protagonizaron el primer vuelo tripulado a la Luna en la historia de la Humanidad, el 20 de julio de 1969.

Después de la larga carrera espacial emprendida en los años cincuenta por las dos superpotencias del momento, Estados Unidos y la Unión Soviética, esta última consiguió llegar en primer lugar con sus ingenios espaciales a nuestro satélite para comenzar a explorarlo de cerca.

El 12 de septiembre de 1959 llegó al suelo lunar el Linik II soviétivo, pero con tan mala fortuna que se estrelló. Un mes más tarde era lanzado el Linik III, que fue colocado en la órbita lunar y conseguía transmitir las primeras fotografías del satélite.

En vuelos posteriores se fueron consiguiendo cada vez mayores objetivos, como fotografiar la cara oculta de la Luna o llegar a la órbita lunar y regresar a la Tierra, como ocurrió con la sonda soviética Zond V, que en septiembre de 1968, después de dar una vuelta al satélite, regresó a nuestro planeta y fue recuperada en el océano Indico.

VUELOS TRIPULADOS

En plena Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), la carrera hacia la Luna había cobrado gran importancia. A pesar de que los primeros en acercarse a la Luna fueron los soviéticos, los norteamericanos desarrollaron un proyecto capaz de convertir esos viajes exploratorios en una realidad, centrando sus esfuerzos en el programa Apolo, mientras la URSS lo hacía con el plan Soyuz.

El proyecto norteamericano tuvo su origen en un discurso del presidente Kennedy en 1961 ante el Congreso de su país, en el que afirmaba que Estados Unidos llegaría a desembarcar un hombre en la Luna antes de que terminase la década de los sesenta.

El proyecto Apolo consistía en una nave de 45 mil kilogramos compuesta por tres secciones: el módulo de mando, que daba cabida a los astronautas; el módulo de servicio, que contenía los motores de propulsión y el módulo lunar, cuya misión era desembarcar en el astro Selene. Esta nave era impulsada por el cohete Saturno V.

Visto con perspectiva, asombra comprobar ahora que el computador de la Apolo 11 tenía menos de la milésima parte de la capacidad de memoria de una ordenador portátil actual, lo cual es igual a la vigésima parte de un disquete.

Se iniciaron primero una serie de viajes no tripulados, entre febrero de 1966 y abril de 1968, aunque en 1967 se producían las primeras muertes, al incendiarse la cabina del que iba a ser el Apolo IV, lo que retrasó el proyecto dos años.

Los Apolos VI, VIII y X fueron los encargados de realizar los experimentos necesarios para hacer factible el proyecto. En diciembre de 1968, tres astronautas norteamericanos recorrían diez veces la órbita de la Luna con el Apolo VIII, a éste le siguieron otros dos Apolos cuyo fin era probar el funcionamiento completo del Apolo, tanto en órbita lunar como en la terrestre. Con ellos se daban por terminadas las investigaciones y se consideraba que se podría acometer el sueño tan ansiado, desembarcar al hombre en la Luna.

Y EL HOMBRE LLEGÓ A LA LUNA

El día 20 de julio de 1969, a las 10.56 p. m. de Washington Neil Armstrong puso el pie por primera vez en el suelo lunar. En el meridiano de Greenwich eran las 2.56 de la madrugada del día 21.

En aquellos momentos al menos 500 millones de personas estaban atentas a las imágenes que llegaban por televisión, pendientes de un hecho, que incluso hoy, mucha gente no cree que haya sido posible.

Se comparó esa gesta con el hecho del descubrimiento de América o incluso con acontecimientos tan trascendentes para la humanidad, como el invento de la rueda o el dominio del fuego. Se llegó a hablar de una humanidad unida por esta gran ambición y de un antes y un después de la llegada a la Luna.

Muy pocos hechos históricos han conseguido hacer correr tanta tinta, y han quedado retenidos en nuestras retinas con tanta fuerza, como el momento del descenso realizado por Neil Armstrong a la superficie lunar.

Este acontecimiento necesitó diez años de preparación, para poder ser llevado a cabo con éxito, del trabajo de 350 mil personas y de 24mil millones de dólares.

El 16 de julio de 1969, el gigantesco vehículo de lanzamiento "Saturno V" de 111 metros de altura, 3 mil 100 toneladas de peso y 155 millones de caballos de fuerza, despegaba de la plataforma situada en cabo Kennedy Florida (Estados Unidos).

En su interior se encontraban Neil Armstrong, de 38 años, comandante de la Misión; Edwin E. Aldrin ("Buzz"), de 39 años, piloto del módulo lunar, y por último, Michael Collins, de 38 años, piloto del módulo de mando.

Después de recorrer los 380 mil kilómetros de distancia entre la Tierra y la Luna, el día 19 de julio circunvolaban la Luna en el módulo y se colocaban en una órbita a unos 110 kilómetros de la superficie lunar. Armstrong y Aldrin pasaban al módulo de descenso lunar llamado Aguila, mientras Collins se convertía en el "hombre más solitario del universo", al quedar encargado de la dirección de la Columbia (conjunto formado por el módulo de mando y de servicio). El Aguila se disponía ya a realizar su vuelo en solitario con dirección a la Luna.

Tras una minuciosa revisión de todos los aparatos de a bordo, el día 20 se efectuaba la operación de separación del módulo de exploración lunar.

Recorrieron los kilómetros que les separaban del satélite y se dispusieron a alunizar. En ese momento se demostró que la acción del hombre es insustituible, porque Neil Armstrong se vio obligado a aterrizar a 7 kilómetros del lugar previsto, ayudándose con el mando manual, al comprobar que el sitio destinado para ello era un cráter lleno de rocas y pedruscos, que podía dañar el módulo.

Armstrong dejaba oír la voz humana por primera vez desde un lugar tan desolado: “Aquí Base de la Tranquilidad. El Aguila ha aterrizado”.

Habían llegado al único satélite de la Tierra, un astro de 3 mil 470 kilómetros de diámetro, con una gravedad del 20 por ciento en relación con la que rige en nuestro planeta y distante de nosotros a unos 380 mil kilómetros.

UN LUGAR HERMOSO

Tras este breve contacto iniciaron la operación de despresurización de la cabina del Aguila, volvieron a comprobar los instrumentos y abrieron la escotilla, y Armstrong colocaba su pie izquierdo, tal como estaba previsto, en la superficie lunar. Su compañero dirigía sus pasos desde el Aguila. Su huella quedaba impresa de forma indeleble, en el lugar más lejano pisado nunca por un ser humano.

Después Aldrin descendería por la escalerilla y se uniría a su compañero en el paseo lunar, mientras le hacía fotografías. Poco después, Armstrong pronunciaba unas palabras ya históricas "Es un pequeño paso para el hombre, un salto gigante para la Humanidad".

Tras un momento de ensimismamiento originado por la belleza tan desolada y particular de la Luna, comenzaron a describir la superficie lunar. Desde el Centro de Control de Houston les recordaron que debían recoger muestras lunares, por si surgía algún imprevisto y se veían obligados a regresar. Hicieron caso a las recomendaciones, guardando muestras alejadas al menos 30 metros de la nave, para evitar que estuvieses contaminadas por los gases de ésta.

Armstrong comentó lo que aparecía delante de sus ojos "Esto se asemeja a los desiertos de los Estados Unidos, pero tiene su propia belleza. Esto es muy hermoso".

Los dos astronautas procedían después a izar la bandera de los Estados Unidos, después de haber descubierto y leído en voz alta una placa firmada por los tres astronautas y el entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, que proclamaba: "Los seres del planeta Tierra posaron pie aquí por primera vez en la Luna, julio 1969. A.D. Hemos venido en paz, en nombre de toda la Humanidad".

Durante un tiempo breve realizaron experimentos de movilidad, recogieron más muestras y colocaron los aparatos de investigación que habían traído de la Tierra.

Mientras hacían todo eso mantenían contacto con el Centro de Houston. Estas conversaciones eran captadas en tierra por el astronauta y oficial de la Marina Mac Candles y sus movimientos estaban siendo recogidos por cámaras de televisión situadas en el Apolo XI, que retransmitían todo mediante satélites a Europa, Africa, Asia, Medio Oriente, América del Norte y del Sur, en blanco y negro, para más de 500 millones de personas.

Finalmente, se iniciaba una conversación por radioteléfono, en directo Tierra-Luna, entre los dos astronautas y el presidente Nixon. Este les dijo: "...y ésta, ciertamente, tiene que ser la llamada telefónica más histórica que se ha realizado hasta la fecha. No puedo expresar cuán orgullosos estamos todos de vosotros. Por lo que acabáis de hacer y por lo que estáis haciendo, los cielos se han convertido en parte de la Tierra. Por primera vez en la historia de la Humanidad, todos los pueblos de la Tierra se han convertido en uno solo".

Armstrong contestó a su presidente: "Es un gran honor y un privilegio para nosotros estar aquí representando no sólo a los Estados Unidos, sino a los hombres de paz de todas las naciones del mundo".

CARRERA A MARTE

En la actualidad, y tras el frenazo espacial sufrido tras los trágicos accidentes de los transbordadores Columbia (febrero de 2003) y Challenger (enero de 1986), la carrera espacial está enfocada hacia el planeta Marte, aunque, paradójicamente, la Luna será la primera escala de ese viaja.

Según anunció en presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a principios de 2004, la NASA tiene previsto enviar misiones a la Luna en torno al año 2020, para establecer una una base permanente que serviría como punto de lanzamiento para las misiones a Marte.

Por su parte, la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) y Rusia también han anunciado su interés de poner un hombre en Marte.

Con la vista puesta en el Planeta Rojo, la Agencia Europea pretende probar en 2007 un transbordador que viaje a la Luna y pueda soportar velocidades más elevadas de las experimentadas hasta ahora por otras aeronaves espaciales.

Dos años más tarde, los expertos europeos quieren enviar a Marte el robot "ExoMars", cuyo objetivo sería la búsqueda de vida -pasada o presente- en el Planeta Rojo, y en 2014 la ESA desea poner en marcha una misión para transportar material marciano a la Tierra.

En cualquier caso, todos los interesados hablan, más que de competencia, de colaboración en esta carrera al Planeta Rojo. La unión de recursos es imprescindible en otro de los grandes logros de los últimos años en el ámbito del espacio, como es la Estación Espacial Internacional (ISS, en sus siglas en inglés), que se mantiene en órbita gracias al esfuerzo de 26 países, entre ellos España, Brasil, Rusia, Estados Unidos y la Agencia Espacial Europea.



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