WASHINGTON, Estados Unidos, jul. 20, 2004.- Estados Unidos está "totalmente insatisfecho" con la actitud del Gobierno de Sudán en la región de Darfur y su falta de medidas para impedir la violencia, afirmó este martes el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell. En declaraciones tras una reunión con el presidente de Serbia, Boris Tadic, Powell indicó que comunicó el enfado de EU el pasado domingo en una conversación con el vicepresidente sudanés, Ali Osman Mohamed Taha, y el ministro de Exteriores, Mustafa Osman Ismail.
"Aunque he tomado nota de algunas mejoras marginales en el aspecto de la ayuda humanitaria también les indiqué, del modo más claro que pude, que el presidente George W. Bush, la comunidad internacional y yo mismo seguimos estando completamente insatisfechos de la situación de la seguridad", afirmó Powell.
Recordó que "se siguen produciendo violaciones. La gente no se siente segura dejando los campos para buscar comida".
"La situación sigue siendo muy grave y lo primero de todo es hacer frente a la situación de la seguridad", declaró Powell, que apuntó que analizará esta semana con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, "qué medidas del Consejo de Seguridad y de la comunidad internacional pueden ser apropiadas" ante esta coyuntura.
Las declaraciones del secretario de Estado, quien visitó Sudán hace tres semanas, representan una escalada en la actitud de EU sobre la crisis de Darfur, que hasta ahora Washington se limitaba a describir como "un panorama de señales mixtas".
Estados Unidos estudia un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad que impone un embargo armamentístico a las guerrillas que operan en la región y que podría extenderse al Gobierno de Jartum.
Las milicias de etnia árabe conocidas como "Yanyauid", que apoyan al Gobierno de Jartum, han lanzado una violenta campaña en la región de Darfur, en el oeste sudanés, contra las tribus negras no árabes, que acusan al Gobierno islámico de haberse olvidado de ellos.
Como resultado de la violencia centenares de aldeas han quedado destruidas y miles de personas han perdido su hogar, lo que ha creado una grave crisis humanitaria.