BAGDAD, Irak, jul. 26, 2004.- La violencia volvió a sacudir este lunes a Irak, de norte a sur, dos días antes del previsto comienzo de la Conferencia Nacional, que congregará en Bagdad a un millar de delegados de todas las tribus, religiones y regiones del país para elegir una Asamblea Consultiva o Parlamento interino. Sobre las 8:00 de la mañana hora local (4:00 GMT), una mujer y su hija murieron al explotar un coche-bomba frente a la entrada del antiguo aeropuerto de la ciudad de Mosul, 400 kilómetros al norte de Bagdad, ocupado ahora por tropas estadounidenses.
"La explosión causó heridas de diversa consideración a tres soldados norteamericanos y a cuatro guardias nacionales iraquíes", explicó la portavoz militar de Estados Unidos, Angela Bowman.
La desgracia podía haber sido mayor, ya que la furgoneta que conducía el suicida estaba cargada con piezas de cohetes de 122 milímetros y proyectiles de mortero de 60 milímetros que no llegaron explotar, añadió la fuente.
Un segundo artefacto explotó minutos después varios metros más atrás y causó heridas graves a un guardia nacional iraquí, revelaron las fuentes.
Sobre la misma hora, otro coche-bomba hacía explosión en el centro de Bagdad, y hería a un civil que pasaba por el puente de Al-Sarrafia, cerca de una comisaría de la nueva Guardia Nacional iraquí.
Instantes después, dos proyectiles de mortero impactaban contra los pisos superiores del Ministerio de Educación Superior, en el centro de Bagdad, y causaban daños materiales.
En el extremo sur del país, en la ciudad de Basora, dos mujeres que trabajaban para las tropas británicas en el antiguo aeropuerto de la ciudad perdieron la vida cuando su vehículo fue tiroteado por desconocidos.
En la misma forma fue asesinado horas más tarde en Bagdad el coronel Musab Al-Awadi, oficial de enlace entre el Consejo de Tribus iraquíes y el Ministerio de Interior.
Al-Awadi fue asaltado por un grupo de pistoleros que abrieron fuego contra su vehículo cuando se dirigía a su trabajo en la "zona verde", el recinto amurallado que acoge las sedes del Gobierno interino y las embajadas de Estados Unidos y el Reino Unido.
El coronel era uno de los funcionarios encargados de coordinar la seguridad de la Conferencia Nacional, que está previsto se celebre el próximo día 28 en Bagdad, aunque existen rumores de que podría posponerse.
A la misma asistirán cerca de mil representantes de tribus, corrientes religiosas y partidos políticos de todo Irak para elegir una Asamblea -similar a la Loya Jirga afgana- que asesore y controle al Gobierno interino durante el periodo de transición y sea el embrión del futuro Parlamento iraquí.
"Es una reunión muy importante para Irak. Supone un paso hacia la democratización del país, que es nuestro gran objetivo final", dijo Fuad Massud, presidente de la Conferencia Nacional, en su despacho de la "zona verde".
La celebración de la Conferencia ha desatado un pequeño conflicto entre el nuevo Gobierno iraquí y la ONU, que ha sugerido retrasarla por la inseguridad que reina en el país.
"La seguridad está en manos del Gobierno interino. Nosotros no intervenimos. Si ellos creen que tienen que pedir ayuda a fuerzas del exterior, a nosotros no nos concierne. Hace poco se han realizado reuniones más numerosas en Bagdad y no ha pasado nada", apostilló Massud.