Alejandrina García de la Riva explicó que su esposo, condenado a 20 años, "cumplió 64 días castigado en una celda tapiada, sin los alimentos necesarios, sin tomar sol y sin agua debidamente tratada para beber".
García señaló que las autoridades del penal "Kilómetro cinco y medio" de Pinar del Río -unos 150 kilómetros al oeste de La Habana-, le comunicaron que su esposo seguirá en esta celda si no acepta convivir con presos comunes.
Según García, el reglamento penitenciario cubano establece que un reo sólo pude estar 21 días en una celda de castigo "y mi esposo ha cumplido tres veces esa sanción", lamentó.
"El no quiere estar junto con los presos comunes, sino que se le respete su condición de preso de conciencia", insistió Alejandrina García en una entrevista telefónica desde su domicilio de Matanzas, unos 100 kilómetros al este de la capital cubana.
"Esa es una medida de tortura", denunció la esposa del disidente, quien dijo sentir "temor" por la "integridad física y mental" del detenido.
"Hace tres meses que no tengo comunicación con mi esposo. He viajado dos veces desde Matanzas a su prisión y sus autoridades me han negado la misma visita, por lo que temo por su integridad física y mental, pues puede tener un desequilibrio emocional y a lo mejor lo han golpeado", apuntó.
Diosdado González Marrero fue condenado bajo la denominada "Ley 88 de protección de la independencia y la economía cubana", y es uno de los tres prisioneros que están en esa situación, según confirmó Elizardo Sánchez, líder de la ilegal Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CDHRN).
"El gobierno cubano actúa de manera completamente ilegal según las normas internacionales generalmente respetadas sobre el tratamiento a presos y detenidos, y particularmente, a prisioneros de conciencia como es este caso", señaló Sánchez.
"Esta es una batalla muy desigual que se lleva a cabo desde hace más de dos meses, pues están completamente indefensos tratando de resistir frente al gobierno cubano, que ha diseñado esta política de mezclar a presos de conciencia con criminales comunes peligrosos", insistió.
En abril del pasado año, 75 disidentes cubanos fueron condenados a penas de hasta 28 años de prisión acusados de conspirar con Estados Unidos, atentar contra la independencia del Estado y socavar los principios de la revolución.
El gobierno ha liberado en los últimos meses a siete de ellos con licencias "extra-penales" por su delicado estado de salud.
Marta Beatriz Roque, la única mujer de "Grupo de los 75", que cumplía una sanción de 20 años, fue la última excarcelada, el pasado viernes.