BOSTON, Estados Unidos, jul. 29, 2004.- John Kerry afronta este jueves el día más importante de su carrera política, ya que aceptará formalmente la candidatura del Partido Demócrata a la presidencia en un discurso en el que debe presentarse como una alternativa real a George W. Bush. Kerry cerrará hoy la cuarta y última jornada de la Convención Nacional Demócrata, una auténtica fiesta política en la que los más de 4 mil delegados han aclamado de forma cada vez más ruidosa las loas a su candidato y las críticas al actual presidente.
John Kerry, de Boston y senador por el estado de Massachusetts, llegó el miércoles a su ciudad para asumir la candidatura, que fue votada en la madrugada de hoy por las delegaciones de cada uno de los estados del país.
A pesar de ser un acto puramente ceremonial, fue también un símbolo de la unidad del partido en torno a su candidato.
Kerry logró 4 mil 254 votos, mientras que 43 delegados decidieron mantener su voto por otros aspirantes, lo que le confirmó formalmente como el rival del republicano George W. Bush en las elecciones del 2 de noviembre próximo.
La votación se realizó como manda la tradición, con un representante de cada uno de los estados detallando los votos de los delegados.
El presidente de la Convención, el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, firmó oficialmente las candidaturas de Kerry y Edwards en un acto que se celebró a las 12:15 GMT de hoy.
DISCURSO CONVINCENTE
El candidato demócrata tendrá en su discurso de hoy una ocasión fundamental para tratar de dar a conocer tanto su persona como su programa, a los votantes independientes y a los que aún puedan estar indecisos.
La ocasión es clave también porque John Kerry no es un gran orador -es más bien frío cuando habla en público y a veces incluye demasiados argumentos que confunden al oyente-, por lo que debe superarse a sí mismo e hilar el discurso de su vida para tratar de conectar con el público.
Kerry debe tratar también de no quedar detrás de su compañero de candidatura, el aspirante a vicepresidente John Edwards, quien protagonizó una gran intervención en la noche del miércoles.
Edwards, senador por Carolina del Norte que antes de dedicarse a la política fue abogado y experto en convencer a jurados, demostró una vez más sus dotes verbales con un discurso basado en la calidez y el optimismo.
Además de Kerry, el programa de intervenciones de hoy muestra claramente dos tendencias: una con las dos hijas del candidato, Alexandra y Vanessa, busca consolidar la imagen personal del político demócrata.
La otra, con Madeline Albright, intenta remachar la importancia que el candidato demócrata quiere dar a su capacidad para luchar la guerra contra el terrorismo y defender la seguridad de Estados Unidos.
Esa línea de insistir en la capacidad de Kerry en el campo exterior y la lucha contra el terrorismo fue destacada el miércoles por 12 generales y almirantes retirados, que criticaron la política exterior y de seguridad de Bush -especialmente su unilateralismo- y manifestaron su preferencia por el candidato demócrata.
También intervendrá Max Cleland, ex senador por Georgia, y por el que Kerry tiene un interés más que especial.
Cleland, amigo personal de Kerry, perdió las dos piernas y un brazo en la guerra de Vietnam, donde el candidato demócrata también fue herido y condecorado.
Pero, en las elecciones de 2002, Cleland perdió su escaño en el Senado tras una durísima campaña de ataques del Partido Republicano en la que se le tachaba de antipatriota por su renuencia a votar a favor de la resolución del Congreso que autorizó a Bush el uso de la fuerza contra Irak.
Kerry ha denunciado en repetidas ocasiones a Bush y al vicepresidente, Dick Cheney, -ambos evitaron ir a Vietnam- por acusar así a un hombre como Cleland, quien ha sido un auténtico símbolo de la actual campaña demócrata.