LONDRES, Inglaterra, jul. 29, 2004.- El gobierno de Pakistán condenó este jueves el asesinato de sus dos nacionales, secuestrados la semana pasada en Irak, y pidió a todos sus ciudadanos abandonar la nación musulmana, donde grupos insurgentes mantienen a unos 10 rehenes. El presidente Pervez Musharraf y su primer ministro Chaudhry Shujat Husain expresaron su profundo dolor y conmoción por la decapitación la víspera del ingeniero Raja Azad, de 49 años, y del conductor Sajad Naeem, de 29 años, ambos de origen paquistaní.
"El asesinato de los dos trabajadores (a manos de un grupo insurgente iraquí) es un acto de barbarie que causó un profundo daño a la humanidad y al Islam", dijeron ambos líderes en un comunicado difundido este jueves y conocido en esta capital.
Pakistán siempre ha condenado el terrorismo en todas sus formas y este tipo de acciones nunca se podrá justificar, por lo que Islamabad reitera su firme compromiso con la seguridad e independencia de Irak, afirmaron en el texto.
Por su parte, el Ministerio paquistaní de Asuntos Exteriores instó a todos los paquistaníes en Irak a salir de ese país y pidió a los peregrinos musulmanes chiítas que suspendan sus visitas al santuario de Kerbala, hasta que mejore la situación.
La muerte de ambos paquistaníes fue confirmada este jueves por la cancillería de Islamabad, un día después de que la televisora qatarí Al Yazira informó sobre la decapitación de los rehenes, secuestrados el pasado viernes cuando se dirigían a Bagdad.
Los captores, supuestos miembros de un grupo autodenominado "Ejército Islámico de Irak", afirmaron en un comunicado que los dos hombres habían sido ejecutados porque el gobierno paquistaní se negó a confirmar en público que no enviaría tropas al país árabe.
Los secuestradores exigían además la salida de Irak de la empresa kuwaití -filial de la saudita Al Tamimi- que los empleaba a cambio de la libertad de Azad y Naeem.
Islamabad trató de persuadir a los captores al negar que los dos rehenes trabajaban para Estados Unidos y argumentar que no habían cometido ningún crimen, dijo el canciller paquistaní Masood Khan tras lamentar las muertes "espantosas y gratuitas".
"Es un crimen contra la humanidad que nada tiene que ver con la causa que defienden los que lo cometieron. No sólo Pakistán condena enérgicamente (los asesinatos) también el mundo entero", dijo Khan.
Esta es la primera vez que ciudadanos paquistaníes tomados como rehenes fueron asesinados, luego de que en junio pasado un grupo insurgente secuestró a un paquistaní, quien fue liberado varios días después.
Hasta ahora permanecen secuestrados tres kenianos, tres indios, un egipcio, dos jordanos y un camionero somalí, éste último capturado este jueves por un grupo insurgente que dio un plazo de 48 horas para que la empresa que lo emplea suspenda sus operaciones en Irak.