KUWAIT, Kuwait, jul. 31, 2004.- El secretario estadounidense de Estado, Colin Powell, afirmó este sábado en Kuwait que el envío de una fuerza árabe a Irak requiere de un análisis completo, mientras que las voces en contra de ese despliegue militar continúan. Durante su estancia en el pequeño emirato petrolero, Powell discutió con las autoridades kuwaitíes sobre la situación en Irak y la seguridad en la región, así como las relaciones entre Washington y Kuwait, según reportes de prensa conocidos en esta capital.
El funcionario estadounidense celebró la iniciativa saudita sobre el envío de una fuerza musulmana para contribuir a la estabilidad en Irak, pero dijo que ésta requiere ser consultada con el gobierno interino iraquí antes de llevarla a cabo.
Sería un esfuerzo importante para impulsar la estabilidad en el país árabe y su reconstrucción, sostuvo Powell en rueda de prensa celebrada tras sus conversaciones con el ministro kuwaití de Asuntos Exteriores, Mohammed Sabah Al-Salem Al-Sabah.
Al-Sabah destacó por su parte la importancia de que la seguridad en el territorio iraquí se restablezca para permitir que el gobierno interino lleve a cabo sus deberes y se mantenga una atmósfera favorable para la reconstrucción de Irak.
Asimismo, reiteró la disposición de Kuwait a cooperar con las naciones vecinas para la paz en la región y dijo que el envío de una fuerza árabe a ese país será algo que deberá discutir con el primer ministro iraquí Iyad Allawi, en su próxima visita al emirato.
El jefe de la diplomacia estadounidense y el canciller kuwaití se comprometieron a combatir el terrorismo, a impulsar las relaciones económicas entre ambos países y reiteraron su compromiso con el proceso de paz en Medio Oriente.
Powell llegó a Kuwait procedente de Bagdad, donde realizó una visita sorpresa para reunirse con el presidente iraquí Ghazi Ajil al-Yawer, a quien reiteró su decisión de llevar a Irak a la democracia y apoyar la reconstrucción.
El secretario de Estado se reunió el pasado jueves en Arabia Saudita con Allawi y ambos celebraron la propuesta saudita sobre el envío de tropas musulmanas a Irak, sin embargo, muchas voces se han lanzado en contra de esa iniciativa.
Este sábado, el líder libio Muammar Gadafi urgió a todas las naciones árabes y musulmanas a evitar enviar tropas a Irak a menos que las fuerzas de ocupación abandonen ese país, y dijo que el despliegue sólo podría producirse bajo mandato de la ONU.
Al respecto, el gobierno de Indonesia, cuya población es mayoritariamente musulmana, afirmó que no enviará efectivos a Irak bajo las fuerzas multinacionales, dirigidas por Estados Unidos.
El vocero de la Cancillería indonesia, Marty Natalegawa, indicó que su país sólo mandaría una misión como parte de una fuerza pacificadora de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero que antes deberá analizar la situación.
Las declaraciones de Libia e Indonesia siguieron a las protestas que líderes chiítas y sunnitas lanzaron la víspera en Irak al llamar a los países árabes a evitar el despliegue de tropas, lo mismo que grupos extremistas que amenazaron con atacarlas.