TANAGRA, Grecia, ago. 5, 2004.- El capitán Thanassis Gioules se introdujo en la cabina de su avión caza en una base aérea cercana a Atenas y preparó sus sistemas de armamento antes de despegar en un patrullaje. Por primera vez en sus carreras, Gioules y sus colegas de la fuerza aérea griega han comenzado a volar cazas sobre Atenas, como parte de un amplio escudo de seguridad que protegerá la capital y otras ciudades sede de eventos olímpicos de un posible ataque terrorista durante los juegos que se realizarán del 13 al 29 de agosto.
"Tenemos la misión de proteger y asegurar todos los sitios olímpicos", dijo Gioules desde la cabina de su Mirage 2000, de fabricación francesa.
"Lo que hacemos principalmente es patrullar todas las instalaciones olímpicas, rastrear cualquier posible avión rebelde, investigar y tomar las medidas adecuadas que ordene el alto mando".
Gioules, de 28 años, dijo que si el primer ministro Costas Caramanlis se lo manda, está listo para derribar a cualquier avión rebelde, un término que incluye aeronaves comerciales secuestradas como las empleadas en los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.
La base de Gioules en Tanagra, ubicada a unos 80 kilómetros al norte de Atenas, forma parte de una docena de ese tipo de instalaciones que han sido puestas en alerta para los juegos.
Se espera que los cazas griegos vuelen más de mil 200 horas durante los Juegos Olímpicos y los Paraolímpicos, a un costo aproximado de 3 mil 614 dólares por hora por cada avión.
La seguridad olímpica ha llevado los recursos económicos al límite en Grecia, que está gastando un récord de mil 500 millones de dólares, para proteger a la primera olimpiada que se realiza después del 11 de septiembre.
Se espera que tres aviones de reconocimiento aéreo de la OTAN lleguen el viernes a Grecia para reforzar las naves radar de la fuerza aérea y coordinar los patrullajes de los cazas. Toda la defensa en el aire será monitoreada por un sistema especial de mando y control que también operará otros dispositivos de seguridad en Atenas, incluyendo un dirigible y helicópteros.
Las principales instalaciones olímpicas también están siendo protegidas por mísiles antiaéreos; la Villa Olímpica tiene su propia batería Patriot.