NUEVA YORK, Estados Unidos, ago. 9, 2004.- Paul Volcker, jefe de la comisión independiente que indaga si la ONU cometió irregularidades en el programa humanitario "Petróleo por alimentos", indicó este lunes que tardaría cerca de un año más para presentar sus conclusiones. En una rueda de prensa para presentar los avances de las investigaciones, Volcker, que fue presidente de la Reserva Federal de EU, indicó que tardará más de lo previsto en presentar los resultados, dado el volumen de información y de documentos que tienen que evaluar y el reducido equipo de investigadores.
"Hay todavía mucho trabajo que hacer. Las conclusiones también dependerán de los hallazgos que se vayan obteniendo, por lo que posiblemente no se terminará hasta la primera mitad o a mediados de año" próximo, declaró.
Volcker, que presentó su informe preliminar al Consejo de Seguridad de la ONU, destacó una serie de acciones iniciadas por la comisión, entre ellas el nombramiento el pasado 15 de junio de un equipo de investigadores criminales y forenses, así como expertos en leyes, corrupción financiera y tecnología.
Explicó que las indagaciones se realizarán desde la oficina central en Nueva York, pero contará con la colaboración de dos oficinas regionales, una en París y otra en Bagdad.
La Comisión inició misiones de investigación a Irak, así como a varios países europeos y otros de Oriente Medio, con el objetivo de obtener evidencia física y testigos que puedan ser interrogados.
"No podemos examinar a la ONU sin sus conexiones afuera", subrayó Volcker, quien anticipó que la comisión llevaría a cabo investigaciones en distintos países que estuvieron vinculados al programa humanitario.
El plan "Petróleo por alimentos" empezó a funcionar el 20 de mayo de 1996 para aliviar a los iraquíes del efecto de las sanciones impuestas después que el régimen de Saddam Hussein invadiera Kuwait en 1990.
Bajo dicho programa, los Estados miembros podían importar petróleo o productos derivados originados en Irak, y con los ingresos obtenidos el gobierno iraquí podía adquirir bienes básicos para la población.
Volcker señaló que la comisión, cuyo presupuesto es de 30 millones de dólares anuales, pagados enteramente por la ONU, ya había empezado los interrogatorios con los responsables del programa que actuaban en nombre de la ONU y de sus agencias.
"Durante el programa, siete agencias de la ONU operaban sobre el terreno, con más de 1.000 funcionarios internacionales y 3 mil trabajadores locales, y los interrogatorios se están haciendo sin ningún tipo de prejuicios", precisó. El escándalo sobre la presunta corrupción de la ONU salió a la luz a principios de año cuando un periódico iraquí hizo público un listado de personalidades extranjeras que recibieron supuestamente petróleo iraquí como pago por sus favores al régimen de Saddam Hussein.
En la lista aparecían individuos y compañías de países árabes y europeos.
También figuraba el nombre de Benon Sevan, que era el director del programa, a quien se acusa de aceptar sobornos y comisiones procedentes de la venta de petróleo, y el del hijo de Kofi Annan, Kojo, vinculado a la firma suiza Cotecna, encargada de verificar las importaciones hacia Irak.
La comisión investigadora cuenta en su haber con 10 mil cajas llenas de documentos, lo que se traduce en quince millones de páginas, sobre récords de empresas contratadas por la ONU, contratistas a terceros, instituciones bancarias, que deben ser examinados.