Haga clic aquí para ver el micrositio de Atenas 2004 RÍO DE JANEIRO, Brasil, ago. 18, 2004.- Brasil concluyó, este miércoles, la sexta licitación anual de contratos de explotación de petróleo y gas con una recaudación récord de 221 millones de dólares y el compromiso de 18 empresas de invertir en los próximos dos años 700 millones de dólares sólo en nuevas campañas de exploración.
La "Sexta Ronda" de licitaciones, principal estrategia de Brasil para atraer inversiones privadas en la industria de los hidrocarburos, mostró cifras récord respecto a las cinco subastas previas, explicó la Agencia Nacional de Petróleo (ANP).
"El compromiso mínimo de inversión es de 2 mil 100 millones de reales (unos 700 millones de dólares) en dos años", dijo el director general de la ANP, Sebastiao do Rego Barros.
A esta cifra se suma el equivalente a 221 millones de dólares ofrecidos por las empresas como "bonos de participación".
El petróleo, señaló Barros, ha cobrado un papel creciente en el Producto Interno Bruto (PIB) brasileño y pasó desde 2.7 por ciento en 1997, cuando se inició esta estrategia, a 6.8 por ciento en 2002.
En el contexto petrolero internacional, agregó, Brasil ha conseguido "una dimensión importante y ya debe tener la décimo quinta producción y reservas del mundo".
Los criterios tomados en cuenta por la ANP comprendían el pago de un bono por el contrato y el programa mínimo de inversión, además de un índice de componente nacional en los contratos.
El petróleo va a estimular inversiones en cadena en empresas proveedoras de bienes y servicios, más allá de las nueve empresas nacionales que entraron en la subasta, según la ANP.
En total, el gobierno ofreció 913 concesiones, 619 de ellas mar afuera y 294 en tierra. Pero la gran mayoría de esas áreas no atrajeron la atención de las compañías.
OBTIENE PETROBRAS MAYORÍA DE LICITACIONES
La gran ganadora de esta ronda, como ocurrió en las anteriores, fue la estatal brasileña Petrobras, que amplió sus dominios sobre las áreas petroleras más promisorias del país para exploración y producción de crudo, durante la oferta de dos días que culminó este miércoles. Petrobras adquirió 107 de las 154 concesiones petroleras otorgadas en los dos días, sola o en consorcio con 12 firmas locales y extranjeras.
El compromiso mínimo de inversiones de Petrobras equivaldrá a unos 500 millones de dólares. Unos 400 millones de dólares serán desembolso propio y el resto de las empresas asociadas, explicó el gerente general de exploración de la estatal, Francisco Nepomuceno.
Solamente Petrobras está invirtiendo un promedio de 4 mil millones de dólares anuales en exploración y producción hasta el 2010, sin contar con lo que deberá invertir a partir de esta sexta ronda, destacó Nepomuceno.
"Las dos grandes provincias petrolíferas más importantes que hay en Brasil continúan con nosotros por los próximos seis o siete años", explicó respecto a las regiones petroleras de Espíritu Santo y Campos, en aguas del Atlántico, dos de las más atractivas de los 29 sectores ofrecidos.
Entre las empresas internacionales triunfadoras se cuentan la española Repsol YPF, las estadounidenses Devon Energy y El Paso, la noruega Statoil y la anglo-holandesa Shell.
Esta última ha sido la empresa extranjera más activa en Brasil, con 400 millones de dólares invertidos en exploración y producción hasta ahora y una cifra todavía por verse en los seis bloques que se adjudicó entre el martes y el miércoles.
El Paso, que ya cuenta con otros 14 bloques en Brasil, se dispone a invertir un mínimo de 20 millones de dólares junto con Petrobras y la brasileña Queiroz Galvao, sólo en los dos bloques que ganó este miércoles.
La mayoría de los bloques subastados está esparcido en un arco que cubre los estados costeros de Brasil y en cuencas sedimentarias en aguas rasas o en profundidades superiores a 400 metros en el Atlántico.
Un total de 24 empresas petroleras, 15 de ellas internacionales, se anotaron para participar en la subasta, dos veces más del número de compañías de la última subasta.
Por 40 años, Petrobras tuvo el monopolio de la exploración, producción y refinación del petróleo de Brasil. En 1996, el congreso aprobó una enmienda constitucional que acabó con ese monopolio.