SANTO DOMINGO, República Dominicana, sep. 1º, 2004.-El presidente dominicano, Leonel Fernández, quien asumió hace dos semanas el poder, reduce su escolta e inició un "nuevo" estilo con los medios de comunicación. Las novedades establecidas por el jefe de Estado, incluyen un sorpresivo giro en el tratamiento a los medios de comunicación, acostumbrados por Mejía a responder diariamente sus inquietudes.
La dirección de Información del Gobierno prohibió a los periodistas y fotógrafos cubrir ayer la salida de Fernández hacia Panamá, donde asiste a la toma de posesión del presidente Martín Torrijos.
La inusual medida se tomó debido a que Fernández abandonó el país por un recinto militar, según asegura el diario "El Nacional", en declaraciones atribuidas al portavoz de la Presidencia, Rafael Núñez.
A la despedida del gobernante sólo fue permitida la presencia de periodistas y cámaras oficiales, en lo que parece ser una "pista" de las nuevas relaciones entre la prensa y Fernández, ex profesor de derecho y comunicación social en la Universidad estatal.
El propio Fernández adelantó, sólo un día después de asumir el Poder, de que "habrá un nuevo estilo" desde el gobierno para con los comunicadores lo que, al parecer, fue puesto en práctica en el primer viaje del presidente al exterior.
REDUCE FERNÁNDEZ SU ESCOLTA
En sólo dos semanas desaparecieron de las calles de la capital dominicana decenas de soldados y policías de tráfico encargados de asegurar el paso "rápido y seguro" de la caravana presidencial, también sometida a una notoria reducción.
Las acciones del nuevo mandatario se diferencian en mucho del aparatoso despliegue exhibido por su antecesor, Hipólito Mejía, un "guardia frustrado", como se definió en varias intervenciones.
Fernández dispuso que el jefe de su escolta abandonara el tradicional uniforme militar, repleto usualmente de condecoraciones y medallas, por un discreto traje de civil.
El nuevo estilo impuesto por Fernández, quien ya gobernó el país de 1996 a 2000, estableció en un máximo de cinco el número de vehículos que acompañará al mandatario en su traslado por la capital.
Fernández prohibió, además, las tediosas ceremonias de despedida y recibimiento que presentaban los funcionarios públicos al presidente de turno como sinónimo de lealtad, pero interpretadas por el pueblo de pleitesía.