Haga clic aquí para ver los reportajes sobre el 11-S EL CAIRO, Egipto, sep. 9, 2004.- El lugarteniente de Osama bin Laden, Ayman al-Zawahri, declaró que sus milicias controlan gran parte de Afganistán y han obligado a las fuerzas estadounidenses a permanecer en "trincheras", según un video transmitido por el canal árabe al-Yazira, este jueves.
Con un turbante blanco en su cabeza y un fusil detrás de él, el cirujano egipcio manifestó que "el sur y el este de Afganistán se han convertido completamente en un campo abierto para los mujaidines.
Las regiones del sur y el este de Afganistán han sido escenario de la resistencia contra las fuerzas militares estadounidenses y de ataques frecuentes contra trabajadores electorales afganos que preparan las elecciones presidenciales del 9 de octubre.
Sin embargo, no se considera que ningún gobierno provincial esté en peligro de caer, y las fuerzas afganas y estadounidenses en buena medida controlan el país.
“Los estadounidenses están amontonados en sus trincheras, temen salir a confrontar a los guerreros santos a pesar de que los guerreros santos los provocan con ataques de proyectiles, tiroteos y cortando las rutas de sus alrededores, y su defensa se concentra en ataques desde el aire que derrochan el dinero estadounidense levantando polvo", expresó al-Zawahri en los extractos de sus declaraciones transmitidas por el canal de televisión con sede en Qatar.
Las anteriores declaraciones de al-Zawahri habían sido difundidas el 11 de junio, cuando la cadena de televisión Al-Arabiya transmitió una presunta grabación del jefe de Al Qaeda en la que la voz denunciaba que un plan estadounidense para reformar al Medio Oriente en realidad era para derrocar a los líderes árabes.
Al-Yazira dijo que era el único medio de prensa que recibió el video de al-Zawahri, pero no quedaba claro cómo o cuándo.
La difusión de la grabación tuvo lugar dos días antes del tercer aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos, por los que se ha responsabilizado a Al Qaeda.
La coalición liderada por Estados Unidos lanzó los ataques en Afganistán con el fin de destruir campos de entrenamiento de al-Qaida y derrocar al gobierno talibán que había respaldado a Osama Bin Laden y sus seguidores.