LONDRES, Inglaterra, sep. 13, 2004.- El antiguo barco militar británico Royal Oak, hundido cerca de las islas de Oarkney, al noreste del Reino Unido podría causar una catástrofe ecológica en la zona local debido a cientos de toneladas de gasolina en sus tanques. Este gran barco fue hundido por tres torpedos de un submarino nazi hace 65 años, el octubre de 1939, junto con sus 833 marineros.
El Royal Oak era muy pesado y se hundió en menos de diez minutos.
El sitio donde se encuentra ha sido designado como un cementerio en el mar, porque ninguno de los cuerpos de los militares fue sacado y se les dejó descansar a una profundidad de 30 metros.
Pero debido a las demandas de ecologistas y los habitantes locales, que temen una fuga de combustible de los restos del barco, los dueños del cementerio, el Ministerio británico de Defensa, desarrollaron un sistema revolucionario para extraer esta gasolina y prevenir cualquier desastre.
“Nuestra tarea principal es reducir el riesgo de la catástrofe, aunque nunca podremos extraer toda la gasolina porque el nivel de destrucción del barco es muy grande, lograremos una reducción muy significativa de los riesgos”, manifestó el doctor Lewis Moonie, experto militar británico.
Los equipos de buceadores utilizan una perforadora especial que de manera sutil alcanza los tanques con el combustible y extrae su contenido poco a poco.
Es un trabajo largo y costoso, pero es la única manera de prevenir una explosión y al mismo tiempo preservar los restos del naufragio, que es un cementerio subacuatico para 833 soldados de la Segunda Guerra Mundial.