GINEBRA, Suiza, sep. 14, 2004.- Cuba es un ejemplo en la prevención de riesgos por huracanes y su modelo puede aplicarse a otros países con condiciones económicas similares o mejores, pero que no logran proteger a su población tan eficazmente como en la isla, destacaron este martes responsables de la ONU. Recientemente, el huracán “Charley” se cobró la vida de cuatro personas en Cuba, frente a 30 muertes en Florida.
Recordaron asimismo que el huracán “George” registrado en 1998 provocó la muerte de sólo cuatro personas a su paso por Cuba, mientras que 600 personas murieron en otros países más desarrollados del Caribe afectados por ese fenómeno natural.
"Muchas razones pueden explicar la baja tasa de mortalidad causada por los huracanes en Cuba comparada con sus vecinos, como la educación, la prevención y su capacidad de respuesta", comentó Salvano Briceno, director del Instituto para la Reducción de Desastres de la ONU.
En su opinión, la población del país caribeño está continuamente informada y preparada en las escuelas, universidades y centros laborales para hacer frente a los desastres naturales.
"Desde que son muy pequeños los cubanos son entrenados sobre cómo actuar cuando un huracán se aproxima a la isla y cada año reciben dos días de formación sobre las maneras de reducir sus riesgos, incluidos ejercicios de simulación y la preparación de acciones concretas", explicó Briceno.
Por su parte, Brigitte Leoni, una portavoz de la Conferencia Mundial para la Reducción de Desastres, que se celebrará en enero próximo en Japón, destacó el trabajo del Instituto Meteorológico y de la Defensa Civil de Cuba como "los dos pilares" del sistema de control de riesgos originados por huracanes.
Todas las instituciones de la isla se movilizan 48 horas antes del momento en que está previsto que el huracán toque tierra y se toman medidas inmediatas, tales como evacuaciones masivas, comentó la portavoz.
El caso cubano -agregó- es un ejemplo de que la vulnerabilidad de las poblaciones puede reducirse con medidas de bajo costo, pero con una importante dosis de determinación política.
Finalmente, Briceno comentó que el éxito de Cuba en este campo ilustra que los países pobres tiene opciones para mitigar o prevenir las consecuencia de los desastres naturales, pero lo que a veces falta son "programas concretos de acción y voluntad política para implementarlos".