WASHINGTON, Estados Unidos, sep. 18, 2004.- Un senador estadounidense señaló en la década del veinte que "en la guerra, la primera baja es la verdad". Y la verdad podría ser una de las bajas principales en la guerra de Irak, con el presidente George W. Bush y su contrincante, el senador demócrata John Kerry, acusados de distorsionar hechos, o evadir otros, en el debate sobre la sangrienta ocupación del país árabe. Kerry dice que Bush exageró la amenaza planteada por Saddam Hussein y está ahora minimizando los peligros que acechan en Irak.
El presidente, por su parte, ha acusado a Kerry de haber cambiado posiciones a medida que varía el termómetro político, y que no existe alternativa alguna a la estrategia del gobierno.
Entre tanto, los votantes se preguntan, ¿Puede alguno de ellos solucionar el problema en Irak?
Las encuestas indican que la mayoría de los votantes prefieren a Bush sobre Kerry en esta cuestión. Tal vez, en parte, porque el comandante en jefe ha dicho que la lucha en Irak forma parte de un esfuerzo mayor para combatir el terrorismo.
Pero el intento de reelección de Bush está amenazado por el aumento de la violencia en Irak, donde más de mil soldados han muerto y más de siete mil 200 han sido heridos.
El principal motivo para lanzar la invasión: hallar armas de destrucción masiva, ha sido socavado porque no se han encontrado esas armas. Los esfuerzos de reconstrucción son irregulares. Los planes para convocar a elecciones están en duda. No hay suficientes soldados para controlar un vasto país como Irak. Y un 40% de los efectivos militares son voluntarios.
Bush proyecta defender de manera vigorosa su estrategia. En el curso de su campaña, ha señalado en numerosas ocasiones que hay inmensos progresos en Irak, desde el derrocamiento de Saddam. "La libertad está marchando", dice a sus simpatizantes.
El presidente proyecta la próxima semana reunirse en la Casa Blanca con el primer ministro interino de Irak, Ayad Alaui, y viajar a las Naciones Unidas a defender su caso, aunque en días recientes, el secretario general de la organización, Kofi Annan, dijo que la guerra había sido "ilegal".
Kerry viajará a Nueva York antes que Bush para explicar la estrategia que piensa implementar en Irak, en caso de triunfar. Los demócratas admiten que esta podría ser la última posibilidad de su candidato de explicar su evolución en relación a la guerra en la nación árabe, y ofrecer una persuasiva alternativa a la política de Bush. Aunque Kerry apoyó al principio la invasión, ha ofrecido contradictorias opiniones en el curso de los últimos meses.
Kerry dijo en agosto que habría votado en favor de la guerra, inclusive si hubiera sabido entonces que no había armas de destrucción masiva, debido a que el dictador iraquí era un peligro potencial para el resto del mundo.
Sin embargo, la semana pasada, al ser interrogado si existían circunstancias bajo las cuales Estados Unidos tenía derecho a invadir Irak, Kerry respondió, "no, bajo las actuales circunstancias, no. No hay nada que yo pueda ver. Yo voté (en favor de la guerra) en base a (la presunción de que existían) armas de destrucción masiva".
En cuanto a Kerry, desea recordar a los votantes que Bush, favoreció la impresión errada de que Saddam estuvo vinculado a los ataques del 11 de septiembre. No se ha comprobado relación alguna entre Saddam y la red terrorista Al-Qaeda.
Subestimó el costo que tendría la guerra. Bush dijo que podría costar mil 700 millones de dólares. Pero el costo ya se estima en 200 mil millones de dólares.
Y aunque el presidente dijo a potenciales votantes que la libertad está marchando en Irak, mantuvo secreto un informe de inteligencia de mediados del año pasado, en que se daban detalles sombríos sobre el futuro de la nación árabe. Entre las conclusiones del informe se señalaba que Irak corría el peligro de una guerra civil.
"Esa es la verdad", dijo Kerry esta semana, "aunque sea difícil de soportar".