BUENOS AIRES, Argentina, sep. 20, 2004.- El ex futbolista argentino, Diego Armando Maradona, quien en abril pasado estuvo al borde de la muerte, viajó este lunes a Cuba para proseguir allí con un tratamiento contra su adicción a las drogas. Lanzando besos al aire a circunstanciales admiradores, Maradona fue visto subir a bordo del vuelo 448 de la empresa Copa Airlines, con destino a La Habana previa escala en Panamá.
El capitán del seleccionado argentino campeón mundial en México en 1986 llegó a la propia pista del aeropuerto internacional de Ezeiza a bordo de un helicóptero, según se vio en imágenes en directo por la televisión.
Desde allí, Maradona se dirigió a una camioneta que lo dejó en las puertas del avión.
Poco después, la puerta se cerró y el avión partió a las 12:56 (15:56 GMT) en un vuelo que en unas seis horas y media llegaría a Panamá.
La empresa Copa Airlines, ante un llamado de la AP, dijo que no podía difundir la lista de pasajeros a bordo de ese vuelo.
Maradona, quien no hizo declaraciones, viajaría en primera clase.
Según la agencia Noticias Argentinas, Maradona voló acompañado por dos amigos, sus hermanas Ana y Rita, su abogado Héctor Leguizamón y su médico personal Alfredo Cahe.
Maradona, de 43 años, había llegado a la Argentina desde Cuba el 24 de marzo, tras un año y siete meses de ausencia.
Se había radicado en Cuba desde el 2000, después de haber pasado su primer gran susto en Punta del Este, debido a una crisis de hipertensión y arritmia cardiaca, la cual se atribuyó a su adicción a las drogas.
El 18 de abril pasado fue internado de urgencia en una clínica de Buenos Aires debido a una crisis cardiaca y un cuadro de hipertensión. Estuvo una semana en terapia intensiva y con respirador artificial.
Después de otros vaivenes en su salud, el 9 de mayo fue llevado a un instituto neurosiquiátrico especializado en adicciones, en Ituzaingó, en las afueras de Buenos Aires.
Allí habría pasado su última noche en la Argentina. La televisión lo mostró el lunes temprano saludando con una mano en alto.
En una de las tantas entrevistas que otorgó este fin de semana, Maradona dijo que en poco más de un mes regresaría a la Argentina para asistir a la ceremonia de inauguración de un lujoso hotel construido por un amigo suyo.
Maradona siempre expresó su firme intención de regresar a Cuba, pero en las últimas semanas su partida se dilató por dos factores: su salud volvió a sufrir contratiempos y además necesitaba el permiso de la justicia porque su familia acudió a ella para impedirle su viaje.
"Cuba es un pueblo que está sufriendo y a mí me gusta estar a su lado", subrayó Maradona en el domingo en un programa de televisión.
En el seno familiar se estima que en Cuba, Maradona no tendría control de sus parientes y que podría desoír las recomendaciones médicas que se le puedan hacer.
En la Argentina, Maradona también desatendía recomendaciones de la medicina, tales como no hacer actividad física o comer con moderación.
Poco antes de su partida, su hermano Raúl --uno de los que más se oponía al viaje-- dijo a la radioemisora FM Hit que la salud del "10" era "muy delicada" y que lo mejor hubiese sido que permaneciese en la Argentina.