NUEVA YORK, Estados Unidos, sep. 21, 2004.- El presidente estadounidense, George W. Bush, defendió este martes su política en Irak ante la Asamblea General de la ONU, a la que exigió más energía para estabilizar ese país y promover la libertad en el mundo. "La libertad está avanzando en Irak y Afganistán y tiene que contar con el apoyo de toda la comunidad internacional", afirmó Bush en su discurso ante la Asamblea General.
Bush también pidió el apoyo de las Naciones Unidas para tratar de consolidar la incipiente democracia en Irak.
"Podemos esperar un aumento del terrorismo según se acercan las elecciones (previstas para enero próximo) pero no cambiará nuestra determinación", aseguró.
Dos años después de haber asegurado en este mismo escenario que Irak suponía "un peligro grave y creciente", Bush evitó hablar de las armas de destrucción masiva que no han sido encontradas en ese país.
En su lugar, empleó argumentos conocidos, señalando que la invasión de Irak había derribado a un "dictador forajido", en referencia Saddam Hussein, y liberado al pueblo iraquí.
Además, Bush instó a la ONU a que comparta la idea de Estados Unidos de prestar más atención a la lucha contra el terrorismo internacional y las crisis humanitarias en el mundo.
En este sentido, recordó los atentados en su país en septiembre de 2001, la tragedia de Beslán, en Osetia del Norte (Rusia), Madrid y otros lugares para justificar el peligro del terrorismo internacional.
Afirmó que la lucha contra el terrorismo debe llevarse a cabo "con justicia y dignidad", e insistió en que los terroristas "miden su éxito con la muerte de inocentes".
El presidente de Estados Unidos también habló de Oriente Medio y pidió que Israel "congele" la expansión de asentamientos judíos en los territorios ocupados y desmantele las construcciones edificadas sin autorización.