NUEVA YORK, Estados Unidos, sep. 21, 2004.- Brasil, Japón, India y Alemania anunciaron esta martes una alianza para luchar por su incorporación al Consejo de Seguridad de la ONU como miembros permanentes, condición que sólo disfrutan cinco países desde hace casi 60 años. La alianza se gestó este martes en una reunión celebrada en Nueva York por Luiz Inazio Lula da Silva, presidente de Brasil; Manmohan Singh, primer ministro de India; Junichiro Koizumi, jefe del Gobierno japonés y Joscha Fisher, ministro de Exteriores alemán.
Al finalizar el encuentro -convocado aprovechando la presencia de los políticos en la Asamblea Genera de la ONU- los cuatro países emitieron un comunicado conjunto, en el que anuncian que se apoyarán mutuamente en sus aspiraciones para lograr un puesto fijo.
Precisamente, la posibilidad de reformar el Consejo de Seguridad cobró actualidad en los últimos meses, especialmente desde que el secretario general, Kofi Annan, nombró un panel de expertos para analizar la cuestión.
El informe de los expertos debe estar listo a finales de año, y muchos países defienden que en 2005, coincidiendo con el sexagésimo aniversario de la ONU, sería el momento idóneo para afrontar la reforma de la organización.
En el comunicado, los cuatro países reclaman el estatus que ahora disfrutan solamente cinco países -Estados Unidos, Rusia, Francia, China y Gran Bretaña- que son miembros permanentes y con derecho a veto en las decisiones del Consejo de Seguridad.
Tanto el presidente brasileño como el primer ministro japonés dedicaron una parte de su discurso ante la Asamblea General a esta reivindicación, alegando que la estructura del Consejo responde al panorama internacional de la "guerra fría", pero no al actual.
Por ello, consideran en el comunicado que el Consejo de Seguridad debe ser ampliado a cinco nuevos miembros permanentes, para que estén representados los países ricos y en vías de desarrollo de los grandes continentes.
Brasil, Alemania, India y Japón son, a su juicio, los candidatos "legítimos" para estos puestos, a los que debería unirse un país del continente africano.
Además, creen que el número de miembros no permanentes debería incrementarse de diez a catorce representantes.
En su opinión, la reforma de la organización debe ser amplia y extenderse a todas las Naciones Unidas, de manera que le permita "afrontar las amenazas y los desafíos actuales".
Consideran, también, que la "Asamblea General debe ser revitalizada", como órgano que representa a cada uno de los Estados miembros de la ONU.