Haga clic aquí para ver la infografía sobre huracanes NUEVA YORK, Estados Unidos, sep. 28, 2004.- El precio del petróleo de Texas tocó un máximo de 50.47 dólares en Nueva York, un día antes de que se divulguen las últimas cifras sobre reservas almacenadas y a pesar de la determinación de Arabia Saudita de aumentar su producción.
Algunos expertos estiman que las cifras que difundirá el Departamento de Energía podrían indicar un descenso de más de 3 millones de barriles en existencias de crudo y de más de un millón en productos destilados, que incluyen el gasóleo de calefacción.
De confirmarse esas estimaciones, los precios podrían acelerar la tendencia alcista en próximas sesiones hasta niveles que nadie se aventura a predecir en estos momentos.
El fuerte empuje alcista en los precios que se observó al comienzo de la actividad en el parque neoyorquino frenó algo hacia la media sesión, aunque el valor del crudo texano no se despegaba mucho del nivel de 50 dólares.
Pasada la mitad de la sesión, el precio de los contratos para noviembre del Petróleo Intermedio de Texas, el de referencia en Estados Unidos, se situaba en 49.75 dólares por barril, después de un incremento de 0.11 dólares respecto de la sesión anterior.
El anuncio de Arabia Saudita de que aumentará en los próximos días su producción hasta 11 millones de barriles diarios no consiguió disipar los temores de los operadores sobre si la oferta será insuficiente para atender la demanda global.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) informó a comienzos de este mes de que prevé un incremento de 2.5 millones de barriles diarios en la demanda global para este año, que alcanzaría los 82.16 millones y de 1.7 millones para 2005.
Durante la mayor parte de la pasada década, se estimaba que los países productores de petróleo disponían de una capacidad extra de entre 3 y 5 millones de barriles diarios, mientras que en estos momentos está en torno a 1.4 millones, según el informe de la firma consultora Cambridge Energy Research Associates.
Con ese escenario, cualquier interrupción imprevista de la producción tiende a presionar al alza a los precios de inmediato, insisten los expertos.
Prueba de ello ha sido el efecto alcista en los precios que ha tenido el incremento de la inestabilidad en Nigeria ante la amenaza de un grupo armado de atacar instalaciones petroleras en el delta del río Níger, si los extranjeros no abandonan la zona.
A ello se suma el que la recuperación de la actividad en el Golfo de México no es tan rápida como se esperaba, después del paso del huracán “Iván” hace dos semanas.