Haga clic aquí para ver la infografía sobre huracanes WASHINGTON, Estados Unidos, sep. 30, 2004.- La iniciativa del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva de aliviar la pobreza mundial con un gravamen a los movimientos financieros internacionales, si bien encontró oposición de Estados Unidos, no está muerta.
Así lo expresaron el jueves el presidente del Banco Mundial, James D. Wolfensohn, y el ministro de Hacienda brasileño Antonio Palocci, en el contexto de la asamblea anual conjunta del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Lula formuló el planteamiento la semana pasada en Nueva York cuando asistía a la Asamblea General de las Naciones Unidas, en una reunión a la cual invitó a los presidentes Jacques Chirac, de Francia; José Luis Rodríguez Zapatero, España; Ricardo Lagos, de Chile, Alejandro Toledo, de Perú, y otros 50 dirigentes internacionales.
"Yo estuve en esa reunión, y Estados Unidos se opuso a la tributación", dijo Wolfensohn.
"Pero la reunión fue mucho más allá de la mera recomendación tributaria", a la cual Lula se refirió "apenas como uno de los elementos", dijo Wolfensohn en una rueda de prensa.
La lucha contra la pobreza es uno de los temas de campaña de Lula, quien está implementando --con ciertas dificultades por falta de financiación-- un plan llamado "Fome Zero" (Hambre cero) en busca de garantizar "tres comidas diarias" a los 174 millones de brasileños.
Palocci, dijo a la prensa luego de entrevistarse con el secretario del Tesoro John Snow, que la oposición estadounidense "es perfectamente natural".
"Después de la reunión de Nueva York, vamos a pasar a buscar modelos concretos", dijo.
Indicó que hay muchos países comprometidos "con un combate a fondo al hambre y la pobreza" y el tema llega incluso al ámbito de la asamblea del FMI y Banco Mundial.
"El combate a la pobreza y el hambre ha tenido un excelente impulso (en Nueva York)", dijo. "Yo pienso que el gobierno estadounidense no colocará obstáculos en los procedimientos".