WASHINGTON, Estados Unidos, oct. 4, 2004.- El debate de este año entre candidatos a vicepresidente, considerado como actividad secundaria en las campañas, adquirió nueva importancia en una carrera cada vez más reñida por la presidencia. La misión de Dick Cheney es disminuir el repentino impulso de John Kerry, mientras que la tarea de John Edwards es incrementar las dudas sobre el manejo que ha hecho el presidente George W. Bush de la situación en Irak y la economía.
A cuatro semanas de las elecciones, ambas partes ven el enfrentamiento del martes por la noche como un hito importante en una competencia en la que ningún bando puede darse el lujo de cometer un error.
"Todo lo que ocurre es importante", dijo Nicolle Devenish, directora de comunicación de la campaña Bush-Cheney.
Ansiosa por recibir un impulso en su confianza, la Casa Blanca cuenta con Cheney para que ofrezca un desempeño sólido y estable que fortalezca la seguridad de los republicanos, sacudidos por la participación enfadada de Bush en el debate de la semana pasada ante su contrincante.
Se espera que el vicepresidente muestre a Kerry y a Edwards como carentes de la determinación necesaria para encabezar la guerra contra el terrorismo y mantener seguros a los estadounidenses.
Mientras tanto, los demócratas están felices por el primer debate de Kerry y esperan que Edwards pueda conservar el impulso adquirido al echar mano de las mismas habilidades que empleó como abogado para obtener acuerdos multimillonarios de los jurados.
Se espera que Edwards muestre a Cheney como el arquitecto de una política equivocada en Irak, basada en la creencia errónea de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva.
También es posible que Edwards critique a Cheney, ex director general de Halliburton, como símbolo de avaricia corporativa.
Aproximadamente la mitad de los electores tienen una opinión favorable de Cheney y de Edwards, pero Cheney tiene más calificaciones negativas, según sugiere una encuesta del Centro de Investigaciones Pew.
Aproximadamente cuatro de cada 10 votantes ven desfavorablemente a Cheney; Edwards está en desventaja ante tres de cada 10 electores.
Normalmente, los debates entre candidatos a vicepresidente son eventos tangenciales con poco impacto en el interés de los votantes.
Después de todo, la carrera por la presidencia no es acerca del número dos, sino sobre la persona en la cima.
Incluso en el debate para vicepresidente, el verdadero interés está en Bush y en Kerry, no en Cheney ni en Edwards.
"Va a hacer las argumentaciones que hizo Bush. No se alejará de la posición del presidente", dijo con relacióna Cheney, el aseror Mary Matalin.
Hace cuatro años, 46.5 millones de personas vieron el primer debate presidencial entre Bush y Al Gore, pero posteriormente el índice de audiencia se desplomó a 28.5 millones para el encuentro entre Cheney y el senador Joe Lieberman por la vicepresidencia.
Sin embargo, en esta ocasión ambas partes consideran que el público estará frente al televisor debido a lo reñido de la contienda.