SAN FRANCISCO, Estados Unidos, oct. 5, 2004.- El volcán Santa Helena, en el estado de Washington, en el noroeste de Estados Unidos, expulsó este martes una gran columna de vapor y cenizas, la mayor hasta el momento, que según los científicos podría anticipar una erupción mayor. Una nube gris oscura y turbia se elevó miles de metros sobre la montaña antes de deslizarse varios kilómetros hacia el noreste.
A diferencia de la columna de vapor del lunes, la erupción de hoy, que duró cerca de una hora, incluía una "cantidad significativa de cenizas", según dijo el vulcanólogo Jake Lowenstern, del Observatorio Geológico de Estados Unidos.
Este material salió expedido de diferentes orificios del cráter, lo que según Lowenstern podría significar que el interior comienza a resquebrajarse.
La montaña ha estado arrojando vapor diariamente desde el viernes, en medio de una serie de pequeños sismos y temblores de origen volcánico.
Al mismo tiempo, los sismólogos continuaron registrando hoy pequeños terremotos -por debajo de la magnitud 3.0 en la escala de Richter-, otra señal de que el magma por debajo del cráter podría estar desplazándose hacia la superficie.
Por su parte, el Servicio Meteorológico de Estados Unidos lanzó hoy una advertencia sobre los fuertes vientos cargados de cenizas, mientras que las autoridades en el estado de Washington continúan prohibiendo el paso en la zona alrededor del volcán.
Mientras tanto, científicos como Bill Steele, del Laboratorio de Sismología de la Universidad de Washington, en Seattle, creen que la actividad en el volcán podría continuar durante semanas o incluso meses.
De momento, todo son especulaciones, porque no hay datos suficientes para saber a ciencia cierta cómo se comportará el volcán.
En cualquier caso, los expertos creen que si finalmente se produce la temida explosión, no tendrá las proporciones de la de hace 24 años, cuando murieron 57 personas y quedaron destruidos numerosos hogares por la erupción del volcán.