Haga clic aquí para ver el especial: Tercer trimestre 2004 LONDRES, Inglaterra, oct. 14, 2004.- El Gobierno de Londres ordenó este jueves congelar todos los fondos de un grupo terrorista que confesó estar involucrado en el secuestro y posterior decapitación en Irak del ingeniero británico Ken Bigley.
El ministro del Tesoro, Gordon Brown, informó a la Cámara de los Comunes que había ordenado al Banco de Inglaterra dar instrucciones a todas las instituciones financieras para que congelen con efecto inmediato los fondos del grupo Jama'at al-Tawhid Waál-Jihad (JTJ) (Monoteísmo y Guerra Santa).
El político laborista explicó que la decisión en ese sentido emanó de recientes reuniones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Según fuentes del Tesoro, es difícil saber en este momento si el grupo, liderado por el jordano Abu-Musab al-Zarqaui, dispone de activos en el Reino Unido, aunque eso es algo que se descubrirá una vez que se cumpla la orden.
Brown dijo el Gobierno de Tony Blair está en contacto con los de otros países para impedir que el grupo pueda tener acceso a sus fondos en cualquier parte del mundo.
"Tenemos que hacer todo lo posible para garantizar que no hay escondite posible para los terroristas ni para quienes lo financian", agregó.
A partir de este momento, cualquier operación con fondos pertenecientes a ese grupo constituirá un delito en el Reino Unido, señalaron fuentes gubernamentales, según las cuales la decisión se toma en el marco de las medidas antiterroristas acordadas por la ONU en 2001.
La orden permite al Tesoro británico congelar los fondos de individuos o instituciones con tal de que se cumplan determinadas condiciones, como la de que haya una sospecha razonable de que han cometido, facilitado o financiado actos terroristas.
Esa misma medida, la orden se utilizó ya en el pasado para congelar los activos del grupo Yemaah Islamiya, al que algunos gobiernos acusan de haber planeado los sangrientos atentados con bomba de 2002 en la isla de Bali.
Fuentes del Gobierno británico expresaron su esperanza de que otros países aliados sigan su ejemplo y la ONU coloque al grupo en su lista de organizaciones terroristas prohibidas al igual que Al Qaeda.
El asesinato del ingeniero británico Kenneth Bigley, tras tres semanas de cautiverio, conmocionó a sus compatriotas, y exacerbó los ánimos de quienes acusan al primer ministro británico de haber atacado a Irak con el argumento de que tenía armas de destrucción masiva, que resultó ser falso.