Haga clic aquí para ver la infografía de las Elecciones en EU LONDRES, Inglaterra, oct. 18, 2004.- La iglesia anglicana, con 80 millones de seguidores activos en todo el planeta, enfrenta una de sus crisis más profundas sobre el controversial asunto de la ordenación de clérigos homosexuales. Este lunes en el palacio de Lambeth en Londres, la sede del anglicanismo mundial, se publicó un reporte especial, que intenta aliviar las fuertes tensiones entre las alas liberal y conservadora de esta Iglesia.
Pero el reporte, escrito por el Primado irlandés, el arzobispo Robin Eames, no ofrece ninguna solución radical sobre los obispos o sacerdotes gays, y en cambio, ofrece párrafos que justifican la posición de ambos campos.
"Tenemos mucho mas en común en comparación con las cosas que nos dividen. Tenemos fe en Jesucristo, así como en los valores de compasión y el poder de perdonar, y esto es mucho mas importante que los temas de homosexualidad", señaló el sacerdote homosexual Anthony Braddick.
Fueron dos ordenaciones de obispos abiertamente homosexuales, el norteamericano Gene Robinson, y el británico Jeffrey John, los que provocaron furia entre la mayoría de los tradicionalistas.
La iglesia Anglicana une a un total de 38 iglesias nacionales, conocidas como provincias, entre las cuales se cuenta la Episcopal en Estados Unidos. Cada una tiene mucha autonomía, pero ahora parece que hay límites en lo que los tradicionalistas pueden tolerar.
"Ninguna organización puede existir si no establece límites. Y esta vez tenemos finalmente que decir de una manera muy clara, donde están estos límites para la mayoría de los anglicanos", señaló por su parte el reverendo David Phillips, un tradicionalista anglicano.
Como medida más drástica, se habla de la posible expulsión de la iglesia Episcopal norteameircana, y sus 2 millones y medio de fieles.