Haga clic aquí para ver el micrositio de Elecciones en EU LA HABANA, Cuba, nov. 2, 2004.- Cuba sigue con atención la reñida jornada electoral que vive hoy Estados Unidos, mientras profundiza la "brecha" abierta en el embargo y continúa cerrando contratos con ganaderos y agricultores estadounidenses.
La Habana no espera grandes cambios en la política de Washington hacia la isla con independencia de quién gane las presidenciales, aunque altos funcionarios cubanos reconocen "ciertas diferencias" entre el actual presidente, George W. Bush, y el candidato demócrata, John Kerry.
"Esperamos que los resultados se conozcan poco antes que la última vez, que no haya que estar 36 días esperando para saber cual es el ganador", dijo anoche el líder del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, un experto en política estadounidense.
El funcionario insistió en que un hipotético triunfo de Kerry sería "más de lo mismo" porque no ha marcado grandes diferencias con Bush en su política hacia la isla, aunque reconoció que podría levantar las restricciones a los viajes impuestas por los republicanos.
Según Alarcón, las últimas declaraciones de Bush sobre su intención de "liberar" a Cuba de Fidel Castro, demuestran que el presidente de Estados Unidos está "pasado de rosca".
En cuanto a las relaciones bilaterales, "independientemente de quien gane, lo importante es lo que se ve aquí", dijo en alusión a la alta participación de empresarios estadounidenses en la Feria Internacional de La Habana.
Desde finales de 2001, cuando Washington autorizó la venta de productos agrícolas y ganaderos a la isla por razones humanitarias, Cuba ha cerrado operaciones por más de 900 millones de dólares con empresarios estadounidenses.
La Habana espera comprometer nuevas compras con los estadounidenses por 150 millones de dólares durante la Feria Internacional, que se inauguró el lunes en La Habana con la asistencia de unas 125 firmas estadounidenses y cerca de 250 empresarios de ese país.
La sintonía entre ganaderos y agricultores de Estados Unidos y sus negociadores cubanos es tal que los estadounidenses ofrecieron anoche una fiesta de cumpleaños nada menos que a Ramón Castro, hermano mayor del líder cubano, que en octubre cumplió 80 años.
“EL BLOQUEO, CONDENADO A LA DESAPARICIÓN”
Esta "brecha" abierta en el embargo impuesto por Estados Unidos contra la isla hace más de cuarenta años, es una clara demostración, según Alarcón, de que el bloqueo "es una "política condenada a desaparecer, al fracaso, es obsoleta".
Pese a los pronósticos de Alarcón, y a la amplia condena internacional al embargo lograda por Cuba la pasada semana en la Asamblea General de Naciones Unidas, La Habana no olvida que ninguno de los candidatos presidenciales se plantea la posibilidad de levantarlo.
Tampoco parecen olvidarlo algunos cubanos, como Ileana López, una secretaria que ve en las elecciones estadounidenses "un gran teatro. Todo va a seguir igual, va a ser lo mismo", opinó.
Teresa de Jesús Pérez, una administradora que tiene dos hijos viviendo en Europa, no tiene demasiado interés por el proceso de Estados Unidos pero "no quisiera que saliera Bush para que se acabe la violencia que tiene en todo el mundo y que se acaben las limitaciones a los viajes para la gente que quiere venir a Cuba".
"Bush ya me tiene cansada, metido aquí, allá y en todos lados. Me cae mal", reconoció. También a José Silva, que trabaja como chofer, le gustaría ver a Bush fuera de la Casa Blanca porque "ha creado mucha dificultad en el mundo con el problema del terrorismo".
Los medios oficiales cubanos han dedicado en los últimos días una amplia cobertura a la reñida competencia electoral estadounidense, que será esta tarde el tema de la "Mesa Redonda", el programa estrella de la televisión local.
El diario "Juventud Rebelde" publicó hoy un artículo del lingüista e intelectual estadounidense Noam Chomsky en el que subraya que, tanto Bush como Kerry, "son criaturas de la industria de relaciones públicas, que mantiene al pueblo fuera del proceso electoral".
Un artículo de "Granma", órgano oficial del Partido Comunista, subrayó que estas elecciones "serán las más caras de la historia de Estados Unidos".