CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, nov. 12, 2004.- El Papa Juan Pablo II reiteró este viernes con firmeza su "no" a la eutanasia y al ensañamiento terapéutico, afirmando que son contrarios al valor sagrado de la vida y al respeto que en todo momento se debe tener por el paciente. "Entre los dramas causados por una ética que pretende establecer quien puede vivir y quien debe morir se encuentra la eutanasia. Aunque pueda estar motivada por una mal entendida compasión o una mal comprendida dignidad que preservar, la eutanasia en vez de rescatar a la persona del sufrimiento lo que hace es suprimirla", afirmó el Pontífice en el discurso que dirigió a los participantes en un convenio sobre las Curas Paliativas.
El Obispo de Roma, de 84 años, agregó que la compasión, "cuando no contempla la voluntad de afrontar el sufrimiento y de acompañar a quien sufre", lleva a la "cancelación de la vida, "tergiversando el estatuto ético de la ciencia médica".
La verdadera compasión -aseguró el Papa- promueve los razonables esfuerzos para propiciar la curación del paciente y al mismo tiempo ayuda la detenerse cuando cualquier acción resulta ya inútil a la curación.
Según Juan Pablo II rechazar el ensañamiento terapéutico no significa rechazar al paciente y su vida.
"La eventual decisión de no adoptar o suspender una terapia será considera éticamente correcta cuando resulte ineficaz o claramente desproporcionada al fin de mantener la vida o la recuperación de la salud. El rechazo del ensañamiento terapéutico es la expresión del respeto que en cada momento se merece el paciente", dijo el Pontífice.
Papa Wojtyla manifestó también que cuando se está en una fase de la enfermedad en la que no se pueden poner en marcha terapias proporcionadas y eficaces "se impone la obligación de las curas paliativas".
Esas curas, precisó, están destinadas a hacer más soportable el sufrimiento en la fase terminal de la enfermedad y asegurar al mismo tiempo al paciente un adecuado acompañamiento.
Juan Pablo II añadió que visto que con las curas paliativas se pretende aplacar en los pacientes terminales sufrimientos físicos, psíquicos y mentales es necesaria la intervención de equipos de especialistas en esas materias que ayuden al enfermo en esa etapa terminal.
Respecto al uso de analgésicos, el Papa dijo que se deben suministrar los que verdaderamente necesita el enfermo, de manera proporcionada a la intensidad del dolor, "evitando cualquier forma de eutanasia como es el suministrar ingentes dosis de analgésicos con el objetivo de causar la muerte".
El Papa subrayó que la medicina está al servicio de la vida y que trabajar con pasión para ayudar al paciente en cualquier situación "significa tener conciencia de inalienable dignidad de todo ser humano".