SANTIAGO DE CHILE, Chile, nov. 19, 2004.- La policía chilena dispersó este viernes con carros lanza-agua y gases lacrimógenos a decenas de miles de jóvenes que marcharon en protesta por la realización en esta capital de la cumbre del foro Asia Pacífico de Cooperación Económica, APEC, y la visita del presidente de Estados Unidos George W. Bush. Varios manifestantes fueron detenidos en las dos marchas de protesta --una de ellas no autorizada--, que coincidió con la llegada de los primeros líderes que participarán en la cumbre, que debe realizarse el sábado.
Temprano, centenares de jóvenes sin autorización de la Intendencia (Gobernación) intentaron marchar desde la Plaza Almagro, en el centro de la capital, pero la policía los dispersó rápidamente, produciéndose incidentes.
Casi al mismo tiempo, decenas de miles de personas tomaron en otra marcha autorizada el centro de Santiago, en rechazo también de la llegada de Bush y contra la APEC, en una protesta autorizada por la policía.
La manifestación también degeneró a su conclusión en actos vandálicos protagonizados por infiltrados en una plaza del centro capitalino, que obligaron a la policía a intentar dispersar a los manifestantes con carros lanza-agua y gases lacrimógenos.
Al menos un policía resultó herido. No se informó sobre lesionados entre los manifestantes. Durante esa marcha, encapuchados lanzaron proyectiles contra los ventanales de una sucursal del Banco Santander Santiago, rompiendo los vidrios de la entrada del local.
"Bush, fascista, ladrón y genocida", coreaban las miles de personas que se congregaron en la marcha, cuyo número según los organizadores fue de alrededor de 40 mil, pero la policía lo estimó en 25 mil.
La marcha congregó a partidarios del Foro Social Chileno y contó con la presencia de un nutrido grupo de miembros del Partido Comunista chileno, así como de algunas agrupaciones de jóvenes.
"No a la dictadura de mercado", decía una pancarta del Foro. Otros carteles señalaban "Bush apectas", en un juego de palabras que aludía a la palabra apestar.
INCIDENTES
La caminata se extendió por decenas de cuadras por el centro y convergió en una plaza céntrica donde se organizó una presentación de grupos musicales de jóvenes.
Allí, cuando ya todo parecía concluir pacíficamente, se desataron los incidentes, protagonizados por infiltrados que empezaron a hostigar a la policía, que intentó mantenerse a distancia durante la marcha.
Varios jóvenes apedrearon a la policía y destruyeron algunas marquesinas publicitarias.
La primera marcha del viernes fue convocada por la Coordinadora Anti-APEC, el mismo grupo que el miércoles intentó una protesta similar, y que también fue disuelta rápidamente, con 379 detenidos.
Cuando los primeros manifestantes comenzaban a congregarse, un oficial de la policía, usando un altavoz, los llamó repetidamente a dispersarse, y como no lo hicieron, la policía comenzó a actuar y se iniciaron los enfrentamientos.
Los manifestantes lograron en un momento bloquear fugazmente el tráfico en Alameda, la principal avenida del país, pero la policía lo restableció rápidamente.
El accionar de los vehículos policiales fue favorecido por la escasez de tráfico, ya que la jornada fue declarada día feriado en Santiago por el gobierno para facilitar todos los desplazamientos relacionados con APEC.
Marco Riquelme, dirigente de la Coordinadora Anti-APEC, dijo aludiendo a la rápida y severa acción policial que "esperábamos que esto ocurriera, pero seguiremos protestando".
Varios manifestantes dijeron que su presencia en el lugar obedecía más a un rechazo a la visita de Bush, que llegaba por la noche, que a un sentimiento anti-APEC.
Pero el dirigente sindical Saúl Villegas dijo que "estoy aquí porque hemos vivido en carne propia lo que significa la APEC: mano de obra barata para los empresarios".
Al igual que el miércoles, la protesta se convirtió en una serie de repetidos choques aislados entre manifestantes y policías.
Los manifestantes, en su mayoría jóvenes, eran dispersados, pero se reagrupaban rápidamente y volvían a intentar marchar, a veces lanzando piedras a la policía.
Los detenidos eran subidos a autobuses policiales, y en un momento un grupo de muchachas comenzó a entonar desde el interior del vehículo uno de los estribillos más repetidos de las protestas:
"No queremos, no nos da la gana, ser colonia norteamericana".