SAN JOSE, Costa Rica, nov. 19, 2004.- El presidente costarricense Abel Pacheco inauguró la noche del viernes la XIV Cumbre Iberoamericana con la evidente ausencia de seis mandatarios y conversaciones alejadas del tema central de la cita: la educación. "Es esta reunión se tratarán muchos temas, pero ninguno es más importante que el de crear capacidades reales de educación... para cerrar la brecha del conocimiento", dijo Pacheco en el acto efectuado con una hora de retraso en el Teatro Nacional, una de las joyas arquitectónicas del centro de esta capital.
También habló el presidente de Bolivia, Carlos Mesa, anfitrión de la cumbre el año anterior.
Resaltaron las ausencias los presidentes Ricardo Lagos, de Chile, anfitrión este fin de semana del Foro Económico Asia Pacífico (APEC); de Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil; de Alejandro Toledo, mandatario de Perú, así como de Fidel Castro y Jorge Sampaio, de Cuba y Portugal, respectivamente, que cancelaron su asistencia por motivos de salud.
El presidente venezolano Hugo Chávez canceló en el último momento debido al asesinato de un destacado fiscal en su país.
Con esa cifra Costa Rica rompió el récord que ostentaba Cuba, cuando a la Cumbre de 1999 en La Habana faltaron cinco gobernantes.
Entre los que sí viajaron a la Cumbre, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el vicepresidente cubano Carlos Lage fueron de los pocos que se refirieron al eje temático de la reunión: educar para progresar, un tema que ha captado poco interés entre los asistentes y ha generado pocas propuestas.
Uno de los planteamientos más llamativos fue el de un posible canje de deuda externa por programas educativos, el cual fue incluido en un párrafo del borrador de la declaración final, y España ya anunció la realización de un encuentro el próximo año para buscar mecanismos de aplicación de la idea.
Tampoco se plantearon muchas ideas sobre la creación de la Secretaría Iberoamericana, ya que se esperaba poder elegir a su secretario en estos días, pero la decisión fue pospuesta para el primer trimestre del 2005, con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias, como único candidato hasta el momento.
En la inauguración, Mesa insistió en la necesidad de que "la comunidad iberoamericana sea algo más que una reunión periódica de jefes de Estado... para ser dirigida por alguien capaz de convocar y representarnos en el ámbito internacional".
Fuera de agenda, Cuba acaparó la atención con su solicitud para emitir una condena a toda forma de terrorismo y al indulto otorgado por Panamá en agosto pasado a cuatro anticastristas. Aunque se discutió mucho sobre el asunto, Lage aseguró que Cuba está conforme con el resultado.
Además, los centroamericanos dedicaron su primer día reunidos para decidir a quién impulsarán para ocupar el puesto de Secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), con el anuncio de que será el ex mandatario salvadoreño Francisco Flores.
La cumbre culminará el sábado con la firma de la declaración de San José.
CONDENAN ATENTADO EN VENEZUELA
Los jefes de Estado de Iberoamérica condenaron enérgicamente el viernes el ataque con explosivos que cobró la vida de un fiscal en Venezuela y por el cual el presidente Hugo Chávez canceló el viaje a esta capital.
"Condenamos enérgicamente el acto terrorista perpetrado" la madrugada del viernes en Caracas y que costó la vida del fiscal Danilo Anderson, dice un comunicado emitido por los presidentes que participan en la XIV Cumbre Iberoamericana.
Los presidentes expresan "solidaridad" al mandatario de Venezuela y al "hermano pueblo venezolano", ante la pérdida de uno de sus más destacados servidores.
"Abrigamos la esperanza de que los responsables de este cobarde acto serán identificados y les será aplicado todo el rigor de la ley", señala el comunicado.
El fallecido fiscal abrió en octubre varios procesos a unos 400 dirigentes opositores y empresarios que respaldaron el gobierno provisional del dirigente empresarial Pedro Carmona, quien asumió el poder en Venezuela durante el intento de golpe de estado del 11 de abril del 2002, que sacó a Chávez del poder durante dos días.