Brasil tiene luz verde para enriquecer uranio



por: Agencia
Fuente: EFE




La AIEA da luz verde a Brasil para producir uranio enriquecido, porque no hay dudas sobre los fines pacíficos de su programa nuclear






BRASILIA, Brasil, nov. 24, 2004.- La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), autorizó Brasil a producir uranio enriquecido, después de varios meses de divergencias y dudas sobre los fines pacíficos del programa nuclear nacional, informó el gobierno.

"Estamos autorizados por la AIEA a poner a funcionar la fábrica de las Industrias Nucleares de Brasil", declaró en Brasilia el ministro de Ciencia y Tecnología, Eduardo Campos.

El funcionario agregó que la Comisión Nacional de Energía Nuclear tiene pendiente concluir hasta mediados de diciembre próximo las inspecciones conjuntas con la AIEA respecto a las medidas de seguridad en esa planta.

Tras la aprobación específica, la fábrica ubicada en el municipio de Resende, interior de Río de Janeiro, enriquecerá pequeñas cantidades de uranio.

Esa limitada producción durará entre seis y ocho meses, periodo durante el cual se harán los ajustes finales para que la industria pueda entrar de lleno en el pretendido proceso, que prevé mayores volúmenes que se destinarán a las plantas nucleares de Angra I y II.

"La fábrica desde hace tiempo está concluida, pero sin ningún material de uranio en la línea de producción, ya que aguardábamos la palabra final de la AIEA", indicó Campos.

Subrayó que "el objetivo de Brasil es que hasta 2010 el país sea capaz de producir todo el uranio enriquecido que necesite".

El ministro dijo que Brasil gasta muchos millones de dólares todos los años para obtener el combustible que requieren sus plantas nucleares.

Aunque Brasil cuenta con yacimientos de uranio, ese mineral es enviado a Canadá para ser transformado en gas, que posteriormente sigue hacia Europa donde es enriquecido, antes de regresar al país donde finalmente es convertido en material sólido que será transformado en cápsulas para alimentar sus plantas nucleares.

Campos consideró que la aprobación de la AIEA representa un avance a nivel tecnológico del programa nuclear brasileño, que contribuirá para un significativo ahorro en los gastos públicos, así como el fortalecimiento de una nueva fuente de energía para que el país impulse su desarrollo económico.

Aseguró que Brasil no vende uranio a ningún país y que mucho menos comercializará ese mineral enriquecido, así como tampoco ofrecerá a mercados extranjeros la tecnología que desarrolló para ese proceso.

El entendimiento alcanzado por el país suramericano y la AIEA acaba con las divergencias que mantuvieron respecto a las inspecciones de expertos de la entidad en la planta de Resende.

Brasil se oponía a que los inspectores conocieran totalmente el proceso de enriquecimiento en centrífugas especiales, que asegura fueron desarrolladas con tecnología nacional, por el temor a que esas informaciones pudiesen ser copiadas ilegalmente.

Después de varios meses de negociaciones, finalmente la AIEA aceptó las restricciones impuestas por Brasil y sus representantes tuvieron acceso visual a parte de los equipos y se les permitió verificar si la cantidad de uranio enriquecido era la misma que fue introducida en las centrífugas.

No obstante, hasta que ese acuerdo fue alcanzado, conjeturas atribuidas a distintas fuentes, publicadas los últimos meses por varios medios de prensa del exterior, levantaron la sospecha de que el rechazo brasileño a las inspecciones de tuvieran relación a una posible utilización bélica del uranio enriquecido.

A su vez, el gobierno brasileño le restó importancia a esas dudas y recordó que era signatario de acuerdos contra armas atómicas.


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