SINGAPUR, Singapur, dic. 2, 2004.- El tifón "Nanmadol" alcanzó este jueves las costas orientales de Filipinas, interrumpiendo las tareas de rescate por la reciente tormenta tropical en el país que dejó casi mil víctimas, entre muertos y desaparecidos, según el balance oficial. El Servicio Meteorológico de Filipinas precisó que la situación se ha agravado con la llegada del tifón, con vientos de hasta 100 kilómetros por hora, a la península de Bicol, en el este del archipiélago, donde ya cobró la vida de una persona.
El transporte marítimo entre Manila y la península de Bicol fue suspendido, dejando varados a miles de pasajeros, mientras las oficinas y escuelas de la capital filipina y las provincias cercanas suspendieron sus actividades, según reportes conocidos aquí.
Se espera que Nanmadol alcance esta tarde Manila y la isla de Luzón con vientos que podrían llegar a los 185 kilómetros por hora y que por la noche azote la provincia de Aurora, al norte de la ciudad Real, en el este de Filipinas.
La llegada del tifón provocó la suspensión de las labores para auxiliar a miles de damnificados por las inundaciones originadas por la tormenta tropical "Winnie" en el este de Filipinas, la tercera que azota el archipiélago en las últimas dos semanas.
Según el balance del mando militar de operaciones de rescate, 484 cadáveres fueron recuperados y al menos 352 personas siguen desaparecidas en las ciudades de Real, Infanta y General Nakar, en la provincia de Quezon, situada a unos 75 kilómetros al este de Manila.
La Oficina de Defensa Civil en Manila, por su parte, reportó otros 48 muertos y 39 desaparecidos en otras zonas del país y agregó que otras muchas áreas están bloqueadas por tierra, mar y aire, por lo que es difícil precisar los daños.
Winnie alcanzó Filipinas el lunes pasado, una semana después del paso de otras dos tormentas (Muifa y Merbok) que dejaron alrededor de 150 muertos en el archipiélago y que se sumaron a las 20 depresiones y tifones registrados en lo que va del año.
Según las autoridades, las tres tormentas causaron alrededor de 14.7 millones de dólares en daños a cosechas, ganadería y pesca.
Ante la gravedad de la situación y la continuidad de desastres naturales, la Cruz Roja de Filipinas ha llamado a la comunidad internacional a enviar ayuda de emergencia para los afectados.