MIAMI, Estados Unidos, dic. 14, 2004.- La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) sostuvo este martes que la sentencia de seis meses del arresto domiciliario impuesta al reportero televisivo Jim Taricani, por negarse a divulgar sus fuentes de información, crea un precedente negativo para la libertad de expresión en Estados Unidos. El juez federal Ernest Torres declaró a Taricani, desde una emisora de Providence, Rhode Island, afiliada a la cadena NBC, culpable de desacato al negarse a identificar a la fuente que le entregó el video del FBI que muestra a un político local que acepta un soborno.
"Denunciamos nuevamente que este tipo de decisiones judiciales, en las que se obliga a los periodistas a escoger entre cumplir una condena y proteger la confidencialidad de las fuentes, afecta el libre flujo informativo", dijo Gonzalo Marroquín, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP.
La SIP ya había advertido en agosto pasado sobre los riesgos para la libertad de prensa que representan las medidas judiciales en Estados Unidos en contra del secreto profesional periodístico, refiriéndose también a los casos de los periodistas de Matthew Cooper, de la revista Time; Walter Pincus, de The Washington Post; Judith Miller, James Risen y Jeff Perth, de The New York Times; H. Josef Hebert, de la Associated Press; Robert Drogin, de Los Angeles Times, y Pierre Thomas, de la cadena de televisión ABC.