BAGDAD, Irak, dic. 19, 2004.- Dos atentados suicidas con coches bomba mataron este domingo al menos a 62 personas cerca de los santuarios más venerados por los chiítas iraquíes en Nayaf y Kerbala, mientras no cesa la violencia en el frente sunita, en plena campaña electoral. El ataque más sangriento fue perpetrado en Nayaf, 180 kilómetros al sur de Bagdad, donde al menos 48 personas murieron y un centenar resultaron heridas, varias de ellas de gravedad, según fuentes hospitalarias citadas por la televisión local "Al Iraqiya".
La explosión se registró a las 12.30 GMT en la calle Al Sudeir, a escasos 300 metros del mausoleo del Imam Ali, el templo más sagrado del mundo para los chiítas.
"Numerosos cuerpos se veían por el lugar, algunos de ellos completamente destrozados, y muchas ambulancias transportaban a decenas de personas a los hospitales", dijo Ammar Yusef, un ciudadano chiíta de Nayaf.
Unas dos horas más tarde, otra explosión causó al menos 14 muertos en una estación de autobuses en Kerbala, unos 100 kilómetros al sur de Bagdad y a unos 50 kilómetros al norte de Nayaf.
Según los testigos, un conductor suicida intentó primero lanzar su coche contra un centro de reclutamiento policial en Kerbala, pero al encontrar las calles bloqueadas cambió de rumbo y se dirigió a la estación de autobuses, donde detonó su carga letal.
La estación de autobuses está situada a unos 150 metros de mausoleo de Abbas, otro santuario venerado por los chiítas que representan el 60 por ciento de la población de Irak, de 27 millones de habitantes.
REACCIONES
Ningún grupo ha asumido la autoría de estos ataques, aunque el gobierno iraquí y responsables de Estados Unidos han acusado a organizaciones violentas supuestamente vinculadas con Al Qaeda de intentar sembrar la semilla de un conflicto entre los sunitas y los chiítas.
En su primera reacción, el primer ministro iraquí, Iyad Alawi calificó de "deplorables" los atentados, y reiteró que "lo que está ocurriendo confirma que no se trata de grupos de resistencia, sino de organizaciones terroristas".
"Hoy han caído iraquíes inocentes, como todos los días, víctimas de los terroristas", dijo Alawi, en una entrevista a la televisión "Al Iraquiya".
Varios líderes religiosos chiítas, citados por los medios de comunicación locales, consideraron por su parte que el objetivo es originar una guerra civil en Irak, y pidieron a los miembros de esta comunidad que eviten cualquier tipo de respuesta a los ataques.
Los nuevos atentados se cometieron cinco días después de que la explosión de una bomba en Kerbala matara a diez personas e hiriera a otras 30, entre ellas el clérigo Abdul Mahdi al Kerbalai, próximo al máximo líder de la comunidad chiíta, el gran ayatola Ali Sistani.
Los nuevos actos de violencia se inscriben en la campaña lanzada por los insurgentes en el frente sunita para minar el proceso electoral, seis semanas antes de los comicios del 30 de enero, en los que los chiítas esperan ocupar la mayoría de los 275 escaños de la Asamblea Nacional de Irak.
Tres miembros de la Comisión Electoral Independiente fueron asesinados hoy a tiros en el centro de Bagdad, un día después de que varios proyectiles de mortero cayeran sobre una oficina del censo electoral en Samarra (norte) y mataran a dos personas.