MADRID, España, dic. 21, 2004.- El primer ministro británico Anthony Blair arribó este martes a Bagdad en una visita sorpresa para mostrar su apoyo a las elecciones en Irak, que se llevarán a cabo el próximo 30 de enero, informaron fuentes gubernamentales. Por cuestiones de seguridad, la visita del jefe de gobierno de Reino Unido no se había dado a conocer por temor a un ataque por parte de las fuerzas rebeldes o de algún grupo radical en su contra, señaló un vocero británico.
Blair arribó en un avión de la fuerza aérea británica al aeropuerto internacional de Bagdad, en donde fue recibido por el primer ministro iraquí Iyad Allawi y otras autoridades del gobierno interino post Saddam Hussein.
"Es una alegría y una sorpresa agradable de que haya venido, pensamos que esta acción es muy importante para el apoyo al progreso electoral de enero", comentó un vocero de Allawi en la terminal aérea ubicada en la zona verde.
En una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro Allawi, el premier británico instó a las fuerzas de seguridad iraquíes a intensificar su cooperación con las tropas multinacionales para restablecer la seguridad en Irak.
Denunció que "hay personas que intentan sembrar el terror e impedir la marcha hacia la democracia", mientras insistía en que, pese a todo, Estados Unidos y Reino Unido, así como la ONU, "se comprometen a apoyar la celebración de las elecciones a tiempo".
"Si Irak se convierte en un país democrático y si derrotamos a la insurgencia y a la violencia, esto significará un golpe al terrorismo en todo el mundo. En este caso Gran Bretaña estará más segura porque la seguridad en Irak significa seguridad para Gran Bretaña", dijo el primer ministro británico.
Por su parte, Allawi reiteró que la lucha contra el terrorismo es una prioridad para su Gobierno "en favor de la democracia y la libertad no sólo para Irak sino para toda la región".
"El día en que desaparecerán la violencia y el terror llegará en el futuro próximo", afirmó el primer ministro iraquí.
También elogió la formación de las fuerzas de seguridad iraquíes, aunque reiteró que su país aún necesita la ayuda de las fuerzas multinacionales para restablecer la seguridad en Irak.
Blair se reunió con Allawi en la amurallada "zona verde", en el oeste de esta capital, donde se ubican las embajadas de Estados Unidos y Reino Unido así como instalaciones del Gobierno interino iraquí.