PARÍS, Francia, dic. 22, 2004.- Los periodistas franceses Christian Chesnot y Georges Malbrunot, liberados tras pasar cuatro meses secuestrados en Irak, llegaron a Francia. Los dos, que pasaron 124 días en manos del "Ejército Islámico en Irak" llegaron en torno a las 18.30 locales al aeropuerto militar de Villacoublay (afueras de París) desde Chipre, a bordo de un Falcon 900, acompañados por el jefe de la diplomacia francesa, Michel Barnier, y algunos allegados.
Un avión de transporte militar C-130 Hércules les sacó a primeras horas de la mañana de Bagdad, con rumbo a un aeropuerto militar de la región chipriota de Paphos, a unos 170 kilómetros de Nicosia, donde hicieron una breve escala antes de poner rumbo a París.
Fue Malbrunot el primero en descender del avión, seguido de Chesnot. Ambos, que presentaban un aspecto saludable, se fundieron en un abrazo con sus respectivas madres y después fueron saludando al resto de sus familiares.
Tras permanecer en un prudente segundo plano, el presidente francés, Jacques Chirac, se aproximó a los periodistas para darles la mano y acogerles oficialmente a su llegada a Francia.
Bajo la lluvia y con un frío intenso, les esperaban también, entre otros, el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, así como los ministros de Defensa, Michele Alliot-Marie, y de Cultura y de Comunicación, Renaud Donnedieu de Varbres, y el chófer sirio secuestrado junto a ellos y liberado en noviembre pasado.
Está previsto que los dos periodistas se dirijan a la prensa, que abarrota la base aérea de Villacoublay, tras departir tranquilamente con sus familias y las autoridades en el salón de honor del aeropuerto.
Después, Chesnot y Malbrunot quedarán a disposición de la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE, espionaje) que les llevará esta noche a un lugar no desvelado para someterles a exámenes médicos e interrogatorios, en los cuales podrán estar acompañados por sus familias si lo desean, informó el portavoz de Defensa, Jean-Francois Bureau.
A partir de mañana, víspera de Nochebuena, los dos periodistas podrán irse con sus familias.