BELÉN, Israel, dic. 25, 2004.- La actual dirección palestina, con el
presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP),
Mahmud Abbas (Abu Mazen) a la cabeza, asistió por primera vez en
cuatro años a la tradicional Misa de Gallo en Belén.
El Patriarca Latino de Jerusalén, el palestino Michel Sabah,
ofició la misa la pasada madrugada en la Iglesia de Santa Catalina,
controlada por la orden de los franciscanos, ante la atenta mirada de
los cerca de mil peregrinos que llenaron las naves del santuario.
El tradicional ritual concluye con la colocación de una
escultura del niño en la aledaña Basílica de la Natividad, que
contiene la gruta donde se cree nació Jesús.
Horas antes, el Patriarca arribó a Belén precedido por boy-
scouts de distintas agrupaciones de palestinos cristianos que, o bien
tocaban gaitas o portaban banderas de colores, entre ellas la
palestina e insignias de la Tierra Santa.
Decenas de monaguillos que portaban cruces también flanquearon
la llegada a los recintos religiosos de Michel Sabah, quien una vez
más denunció la ocupación israelí y el muro de separación que Israel
levanta en tierras de Cisjordania.
"Nuestra situación es de conflicto y violencia, de inseguridad y
de miedo, de ocupación militar, de muro de separación, de ciudades
hechas grandes cárceles y de humillaciones", declaró el máximo
representante de la Iglesia romana en Tierra Santa.
El Patriarca Latino también se refirió al muro de separación que
Israel construye alrededor de Belén: "Rezamos para que caigan todos
los muros, aquellos alrededor de Belén y otras ciudades palestinas, y
los muros del odio en nuestros corazones".
La barrera de separación en torno a Belén en la actualidad está
compuesta por más de diez kilómetros de los 63 proyectados, y
obstaculiza las actividades cotidianas de la población de Belén.
Además imposibilita que los feligreses cristianos y musulmanes
puedan asistir a orar en los recintos sagrados de Jerusalén, o a los
jerosolimitanos acudir a Belén, separadas por escasos ocho
kilómetros.
Históricamente las dos ciudades tenían estrechos lazos y el
intercambio comercial.
También estaban autorizados las visitas a los santuarios más
importantes tanto para el Islam -Explanada de las Mezquitas de
Jerusalén- como el cristianismo -Santo Sepulcro de Jerusalén o
Basílica de la Natividad en Belén-.
Pero hoy en día la libertad de movimientos queda supeditada a la
decisión de las autoridades militares, encargadas de otorgar los
permisos tanto de entrada como de salida de la ciudad de Belén.
Con todo, el Patriarca saludó el hecho de que, por primera vez
en cuatro años, Israel haya autorizado con ocasión de los festejos
navideños la asistencia a la misa de los dirigentes palestinos.
El fallecido líder palestino Yaser Arafat acudía de forma
regular a la celebración de la Misa del Gallo en Belén desde su
regreso del exilio a los territorios palestinos en 1994.
Pero tras su confinamiento por Israel en diciembre de 2001 nunca
más asistió al oficio y se le rendía memoria en la Iglesia de Santa
Catalina con la colocación de la tradicional "kefía" (pañolón
blanquinegro árabe) sobre una poltrona.
"Deseamos continuar la tradición creada por el presidente
Arafat, que partió recientemente a la eternidad, y estar presentes
con ustedes en esta noche santa", manifestó Abu Mazen, candidato
presidencial favorito, según recientes sondeos.
A pesar de que estos días Belén es el centro del mundo
cristiano, el número de cristianos en la ciudad así como en todo el
distrito cisjordano cada vez es menor.
El sangriento conflicto entre israelíes y palestinos ha mermado
a la población cristiana, en detrimento de la comunidad musulmana que
en Belén cada vez es mayor.
Según un informe publicado recientemente por Naciones Unidas
sobre la situación en la ciudad, la falta de oportunidades de trabajo
y prosperidad económica ha hecho que la comunidad cristiana en Belén
haya decrecido en un 9.8 por ciento desde 2000.
"En Belén residían 60 mil 989 palestinos. Otros 14 mil 168
residían en los campo de refugiados de los alrededores de Belén",
indicó el informe.
"Antes del estallido de la segunda "Intifada" en septiembre de
2000, la población estaba repartida entre cristianos y musulmanes,
sin embargo esta situación ha cambiado y numerosos cristianos han
abandonado la zona y se han marchado a vivir a otros países", señaló.
La población cristiana en 1997 era de 22 mil 318 personas,
mientras que la musulmana se ubicaba en 22 mil 562, pero en la
actualidad este equilibrio ha dejado de existir.
Al descenso acusado de la población cristiana hay que sumar el
del número de turistas que visitan Belén, que a pesar de que con
motivo de las fiestas se cifren en cinco mil -según autoridades
israelíes-, en los últimos cuatro años han descendido.
Desde el 2000 un total de 28 hoteles, 240 tiendas de artesanía
hecha con madera de olivo de la zona, y 50 restaurantes se han visto
obligados a cerrar sus puertas ante la precaria situación.
El número de turista que visitaron este año la ciudad se sitúa
por debajo de los diez mil al año, en comparación con el 2000, cuando
fue visitada por más de 90 mil turistas y peregrinos, según datos de
la ONU.
A lo largo de su historia, Belén fue saqueada por los
samaritanos en el siglo VI d.C, invadida por Persia (614) y por los
musulmanes (638), destruida posteriormente por los cruzados, que
hicieron e ella una fortaleza inexpugnable.
En 1831 los cristianos expulsaron a los musulmanes, que
recuperaron su hegemonía tras la primera guerra árabe-israelí de
1948, y en 1967 quedó bajo ocupación israelí, obteniendo en 1995 la
autonomía bajo la Autoridad Nacional Palestina (ANP).