Nuevos sismos atemorizan a Asia



por: Agencia
Fuente: EFE




Numerosas réplicas del sismo del domingo pasado atemorizan a damnificados en el sureste asiático






BANGKOK, Tailandia, ene. 1, 2005.- Las numerosas réplicas del terremoto del domingo pasado, acompañadas de lluvias, atemorizaron y empeoraron la situación de los damnificados del desastre del sudeste asiático, que ha causado al menos 150 mil muertos, en un cambio de año presidido por el luto.

La población de la provincia indonesia de Aceh (oeste), la más maltratada por la tragedia, empezó un nuevo año atemorizada por más terremotos, bajo la lluvia y con carestía de agua y comida.

Todos los temblores tuvieron su epicentro frente a la costa noroccidental de Sumatra, la misma zona donde se localizó el sismo del domingo pasado, de nueve grados.

Unas 400 mil personas se hacinan en el mayor campamento de refugiados de Banda Aceh y la población sólo cuenta con un hospital y dos ambulancias para atender a tanto necesitado, según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Con este panorama se encontró hoy el presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, a su llegada a la capital de Aceh para supervisar la situación.

La magnitud de la tragedia humana alcanza tal proporción que las autoridades dejaron de contar los muertos cuando ya llevaban más de 80 mil.

La ministra de Salud, Fadilah Supari, quien opinó que la cifra final en Indonesia superará los 100 mil fallecimientos, justificó la decisión diciendo que resulta imposible mantener una contabilidad precisa por la gran cantidad de cadáveres que aparecen.

La desesperada población de Aceh vio hoy con esperanza la llegada de un amplio contingente de marines de Estados Unidos, que comenzaron a prestar asistencia humanitaria.

Los militares estadounidenses llegaron la noche del viernes a bordo del portaaviones "Abraham Lincoln", que salió de la isla de Guam acompañado de cinco naves de apoyo y una docena de helicópteros y aviones.

El Bonhomie Richard, otro portaaviones de EU, llegará dentro de unos días a Sri Lanka.

Según informaron a los medios locales portavoces militares estadounidenses, el contingente prestará principalmente agua y servicios sanitarios a los habitantes de Sumatra.

En Tailandia, casi una semana después del maremoto, la turística isla de Phuket recobra la normalidad en algunos puntos, mientras la tarea de búsqueda de los casi 6.500 desaparecidos continúa con una lentitud exasperante.

Las autoridades tailandesas se muestran muy interesadas en que la "Perla de Andamán", como se conocía Phuket, recobre cuanto antes su prestigio y atractivo entre el turismo extranjero.

"Muchos cuerpos están aún flotando en el mar. Ayer recuperamos 200 en Thai Muang (en Phang Nag, cerca de Khao Lak)", dijo el primer ministro tailandés, Thaksin Shinawatra, en su alocución radiofónica de Año Nuevo.

El gobernante calculó que la cifra final de muertos rondará entre las 7 mil y 8 mil personas, una proyección que algunos consideran conservadora.

El Ministerio del Interior confirmó hoy 4,812 víctimas mortales, de las que la mitad son extranjeros, además hay 10,479 heridos, de los que 1,497 son foráneos, y 6,541 desaparecidos.

"Lo más probable es que de los 6,500 desaparecidos la mayoría haya muerto porque han pasado muchos días", manifestó Shinatra.

Para aliviar el problema de la maquinaria pesada, Tailandia recurrirá al tradicional elefante y en unos días dos docenas de paquidermos entrarán en Phuket y Khao Lak para colaborar con los equipos de rescate.

En la India, con unos 10 mil muertos, también múltiples terremotos de intensidad moderada siguen golpeando el archipiélago de Andaman y Nicobar, donde 6 mil personas se encuentran todavía desaparecidas y algunas islas han quedado totalmente devastadas por los tsunamis.

El primer ministro de la India, Manmohan Singh, que tenía previsto viajar ayer al archipiélago para evaluar personalmente la situación, decidió posponer su visita, que se realizará en los próximos días.

El general B.S. Takhar, a cargo de las operaciones de rescate en la región, afirmó hoy que "la devastación en la isla de Car Nicobar es total", según la agencia local de noticias PTI.

Las autoridades de Andaman y Nicobar han cifrado en 712 el número de fallecidos en la zona, aunque la prensa india eleva a 3mil el número de muertos y se teme que gran parte de los cerca de 6 mil desaparecidos hayan perecido, ya que han transcurrido seis días desde la catástrofe.

La magnitud de la catástrofe en los países afectados ha marcado las celebraciones del Año Nuevo.

Centenares de tailandeses y turistas extranjeros iluminaron de forma espontánea las calles de Pukhet, al sur de Tailandia, la última noche del año en memoria de las víctimas.

El luto se extendió también a Bangkok, la capital del país, donde las autoridades suspendieron todas las celebraciones previstas.

Indonesia, donde las víctimas podrían ascender a las 100 mil, vivió una jornada de luto y plegarias la víspera de Año Nuevo.

El Gobierno había pedido a los indonesios que suspendieran las celebraciones y fueran sustituidas por rezos nocturnos.

En la golpeada provincia de Aceh, los fieles se concentraron en la Gran Mezquita de Baiturrahman, uno de los pocos edificios que han quedado en pie de Banda Aceh, la capital provincial.

En Malasia, donde 66 personas perecieron engullidas por las olas gigantes, los habitantes del país se sumaron a la llamada del primer ministro, Abdullah Ahmad Badawi, que instó a sustituir la alegría de la fiesta por los rezos y oraciones.


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