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LIMA, Perú, ene. 4, 2005.- Los rebeldes ultranacionalistas peruanos que tomaron una comisaría el 1 de enero en Andahuaylas depusieron este martes las armas, liberaron a sus rehenes y abandonaron la sede policial para entregarse al Gobierno.
La rendición de los miembros del movimiento etnocacerista se produjo un día después de la captura de su líder, el mayor retirado del Ejército Antauro Humala.
La salida de los rebeldes de la sede policial en esa localidad andina situada a 832 kilómetros de lima se registró en coincidencia con la llegada de Humala a la capital peruana, trasladado en un avión de la policía.
El líder etnocacerista, que estaba esposado, fue llevado desde la base de la policía aérea, hasta la sede de la Dirección contra el Terrorismo, en el centro de la capital peruana.
Hasta su salida, los rebeldes retenían en la comisaría a 17 personas -diez policías, cinco militares y dos personas no identificadas- y además estaba con ellos en el interior el sacerdote Juan Domingo Paliza, que actuó como mediador y se quedó voluntariamente como garante.
Tras salir de la comisaría, los etnocaceristas, que cuando tomaron la sede policial el día de Año Nuevo eran 150, según propia declaración, fueron trasladados en dos vehículos y a pie a la Plaza de Armas de Andahuaylas, cercana al lugar ocupado.
La ocupación de la comisaría dejó como saldo cuatro policías y un rebelde muerto.
Previo a la entrega de las armas por parte de los insurrectos, miembros del Ejército y de la PNP realizaron disparos al aire para "ablandar" a las huestes del líder del Movimiento, Antauro Humala, quien anoche fue detenido dentro de la Municipalidad de Andahuaylas.
Entre vítores de la población, decenas de rebeldes salieron desarmados del local policial, vistiendo sus uniformes militares, y haciendo con la mano una "v" en señal de victoria, contó un fotógrafo de la AP.
La operación de entrega estuvo a cargo del general de la Policía, Félix Murazzo. Los policías llevaron a los rebeldes hasta un autobús estacionado cerca de la comisaría donde se atrincheraron desde el jueves.
Mientras tanto, el presidente de Perú, Alejandro Toledo, recibió hoy en Lima los restos de los cuatro policías muertos en la toma de una comisaría.
Los féretros de los policías caídos llegaron a la Dirección de la Policía Aérea en un avión Antonov que partió de Andahuaylas, a 832 kilómetros al sur de Lima.
Toledo ingresó a la sede aérea en compañía de las viudas e hijos del capitán Carlos Cahuana, el teniente Luis Chávez y los suboficiales Ricardo Rivera y Abelardo Cerrón, fallecidos el pasado sábado en una emboscada de los "etnocaceristas".
El ministro del Interior, Javier Reátegui, y el de Justicia, Carlos Gamarra, asistieron también al homenaje rendido a los policías.