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WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 4, 2005.- La Casa Blanca condenó este martes el asesinato a tiros del gobernador de Bagdad, Ali al-Haidri, e insistió en que las elecciones en Irak deben celebrarse el próximo día 30 pese a los problemas de seguridad que persisten en el país.
"En gran parte del país la situación es bastante segura para avanzar y celebrar las elecciones" en la fecha prevista, declaró en rueda de prensa el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.
No obstante, admitió, "hay unas pocas áreas en las que seguimos trabajando para mejorar la situación de seguridad", de forma que su población pueda participar en los comicios.
El portavoz condenó "en los términos más fuertes" el asesinato del gobernador de Bagdad y recordó que "la elección es clara para todos en Irak y para la comunidad internacional: estar del lado de la libertad, la democracia y la paz, o estar del lado de los terroristas".
El atentado que causó la muerte del gobernador es sólo uno de los incidentes registrados en las últimas horas, entre los que destaca un nuevo ataque con coche bomba en la capital iraquí en el que perdieron la vida, al menos, una docena de personas.
Además, cinco soldados estadounidenses murieron hoy en tres incidentes separados en diferentes lugares de Irak.
Pese a estos episodios de violencia, Washington y el Gobierno Provisional iraquí se mantienen firmes y decididos a que las elecciones no se pospongan.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, habló por teléfono ayer lunes con el primer ministro iraquí, Iyad Alaui, sobre los "retos actuales" que afronta el pueblo iraquí, precisó McClellan.
Durante la conversación, subrayó, "no hubo discusión" sobre un posible aplazamiento de las elecciones.