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NUEVA YORK, Estados Unidos, ene. 4, 2005.- La ONU dijo este martes que ha habido un enorme progreso para acceder a la mayoría de los afectados por el sismo del sudeste asiático, pero aún hay "obstáculos extraordinarios" en Sumatra y la provincia de Aceh, en Indonesia.
El coordinador de Ayuda de Emergencia de la ONU, Jan Egeland, señaló en una rueda de prensa que en la mayoría de las áreas se ha podido proporcionar asistencia a la población damnificada, aunque destacó que todavía se están "enfrentando a una pesadilla logística".
Los mayores problemas, explicó, están en la provincia de Aceh y Sumatra, en donde la ayuda sólo puede llegar por carretera, lo que hace que sea costoso y tome mucho tiempo el traslado de artículos básicos para los sobrevivientes.
En esta zona, los esfuerzos de la aviación militar y civil, con la que han contribuido muchos países, es básica para acceder a la población, por lo que pidió a la comunidad internacional más camiones, helicópteros y aviones para poder llevar a cabo las labores humanitarias.
Egeland rechazó las críticas de que la ONU no haya llegado a tiempo a Sumatra y alegó que hasta hace pocos días no se supo el grado de intensidad del maremoto en la zona.
La costa de Sumatra, precisó, fue realmente el epicentro del sismo, por lo que el oleaje se convirtió en una explosión de concreto, que hizo desaparecer aldeas enteras.
TRAGEDIA DE GRANDES MAGNITUDES
La tarea de la ONU en otras zonas como Sri Lanka es afrontar la magnitud de la tragedia reflejada en las 780 mil personas que se han quedado sin casas y viven en los 800 campos de desplazados que se han instalado alrededor de la costa.
Egeland negó que se haya hecho poco a nivel internacional inmediatamente después del desastre, en donde la ONU junto con la Cruz Roja y la Media Luna Roja tiene desplegados miles de empleados locales en la región.
"La respuesta ha sido de primera clase y nunca se ha visto a Estados Unidos, la Unión Europea y los países de la región dando un respaldo tan firme. Nos gustaría que hubiera habido la misma respuesta en otras catástrofes", declaró.
Mientras tanto, las donaciones de los países sigue aumentando, por lo que, junto con la contribución del Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, ya se eleva a entre 2 mil y 3 mil millones de dólares.
Sin embargo, Egeland coincidió con el secretario general de la organización, Kofi Annan, en expresar su preocupación de que muchos de los compromisos adquiridos no se hagan efectivos.
Como ejemplo, mencionó el terremoto en diciembre de 2003 en la ciudad iraní de Bam, en el que los países se comprometieron a aportar 35 millones de dólares y al final sólo se recaudó 17 millones.
Preguntado por la rivalidad de los países para mostrar su generosidad ante la catástrofe del sudeste asiático, lo que ya se denomina "compasión competitiva", Egeland anotó que prefiere este tipo de compasión, a ninguna.
"No obstante, me gustaría ver la misma compasión por los 50 mil niños que se mueren al día por enfermedades que se pueden prevenir. En el mundo, hay un tsunami cada día", declaró.
Annan tiene previsto hacer un llamado en Yakarta este jueves para recaudar más fondos para las víctimas del sudeste asiático, que irán destinados a cubrir las necesidades básicas -agua, alimentos y saneamiento- de la población damnificada en los próximos seis meses.
Egeland explicó que algunos países han expresado su intención de que parte de la ayuda que ya se ha comprometido se destine a estos propósitos humanitarios, mientras que el resto será para la reconstrucción de las áreas afectadas.
Pese a que la cifra de muertos todavía se mantiene en las 150 mil personas, Egeland indicó que puede ser mucho más alta, como sucedió en el terremoto que azotó a China en 1976, que aunque oficialmente se contabilizaron 240 mil víctimas mortales, luego fue muy superior.
También mostró su preocupación por el aumento de las enfermedades, especialmente la diarrea y neumonía, que están provocando la muerte de muchos niños en las zonas devastadas.