COLOMBO, Sri Lanka, ene. 5, 2005.-El heroísmo humano se impone durante los tiempos más duros. Rohtha de Silva dice modestamente que solo hizo lo que cualquier otro habría hecho en su lugar, pero los sobrevivientes en el destruido poblado de Kahawa, al sur de Sri Lanka, se refieren a este hombre como a un heroe. El día del maremoto desde las siete de la mañana Rohtha estaba en su puesto de trabajo. Rohtha es un salvavidas, como cada día supervisaba 400 metros de playa popular con turistas, ahora desaparecida.
“Después de la primera ola del Tsunami tiré los flotadores a la gente en el agua y rescaté a otros, pero después escuché otro enorme ruido que se acercaba y grité a todos que corrieran hacia la montaña de Arania que esta a un kilómetro de aquí”, dijo Rohtha de Silva, Salvavidas, quien rescató a 200 personas.
Su rápida reacción salvó la vida de al menos 200 personas. El mismo Rohtha corrió llevando a un bebé de solo 7 días en sus brazos.
“Estamos muy orgullosos de lo que hizo Rohtha durante esos minutos críticos. Si no hubiese sido por él cientos de familias más hubieran perdido sus seres amados”, declaró Selton Rathnesvi, habitante de Kahawa, Sri Lanka.
Pero en vez de orgullo, el corazón de Rohtha está lleno de dolor. Esto es todo lo que quedó de la casa de ladrillo de su familia. Aun peor su abuela Maguilin está entre las víctimas fatales.
“Aun no hemos encontrado ni su cuerpo, con familiares y amigos hemos buscado por todos lugares en las junglas, pero no la hemos encontrado”, señaló Rohtha de Silva.
Rohtha está decidido, en unos meses volverá a trabajar como salvavidas aqui en la playa.