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BUENOS AIRES, Argentina, ene. 6, 2005.- Miles de adolescentes y jóvenes se congregaron en silencio en la Plaza Once de esta ciudad para recordar a las víctimas de la discoteca que se incendió hace una semana, provocando la peor tragedia vivida en Argentina por causas no naturales, y que cobró, hasta este momento, 188 vidas.
Muchos vestían casacas con fotos de sus familiares muertos, o leyendas alusivas al grupo de rock "Callejeros" que actuaba cuando se produjo el incendio de la discoteca "República Cromañón".
En sus pechos llevaron cintas con los colores argentinos celeste y blanco, cruzadas por una cinta negra.
Abundaban los carteles reclamando "justicia para nuestros muertos" y pancartas calificando de "asesino" al dueño de la discoteca, el empresario Omar Chabán, ahora detenido y procesado.
El incendio se produjo en la noche del 30 de diciembre cuando una bengala disparada dentro de la discoteca, en la que había casi 4 mil personas, prendió fuego al techo del lugar, que tenía coberturas de plástico altamente inflamables.
Algunos carteles también pedían la renuncia y el enjuiciamiento del alcalde de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, a quien responsabilizan por la falta de control sobre el funcionamiento de discotecas y lugares nocturnos.
El lugar incendiado tenía su habilitación municipal vencida y su dueño había cerrado con candados las puertas de emergencia.
En una tórrida noche con temperaturas que superaban los 35 grados centígrados, los jóvenes y los familiares de las víctimas formaron luego una nutrida columna que inició una lenta marcha por la avenida Rivadavia rumbo a la Plaza de Mayo, distante a unas 30 cuadras, seguidos por un nutrido contingente policial.
En la Plaza de Mayo, donde se encuentran tanto la Casa de Gobierno como la sede del gobierno municipal, la policía federal tendió un extenso vallado metálico, detrás del cual centenares de agentes que llevaban escudos metálicos, apoyados por pipas de agua, montaban guardia para evitar incidentes como los que se produjeron a comienzos de esta semana.
El pasado lunes una marcha similar, que transcurría pacíficamente, se vio perturbada por un grupo de jóvenes vinculados a partidos de ultraizquieda, que iniciaron una sorpresiva pedrea contra la policía, que los reprimió y detuvo a una docena de manifestantes. Unos 18 policías resultaron lesionados.