COLOMBO, Sri Lanka, ene. 6, 2005.- Tras sobrevivir al maremoto de nueve grados, cientos de miles de familias como esta en Sri Lanka enfrentan otro reto no menos serio. Es la cruel regla de las inundaciones: aunque hay agua por todos lados, realmente no es potable.
Sin este suministro esencial y con condiciones sanitarias pésimas, cientos de poblados, como este Hikkaduwa, corren peligro de que se propagen epidemias de malaria , cólera, o fiebres tifoideas.
“Puedan ver en que condiciones vivimos. Es una situación horrible. No tenemos agua embotellada. Utilizamos los pozos. Nadie sabe si están contaminados, o no", señaló Vikrama Rummuni, sobreviviente del poblado de Hikkaduwa.
La Organizacion Mundial de Salud (OMS) advirtió, que el número de muertos podrá doblarse, si en Sri Lanka o Indonesia no se hace suficiente para prevenir epidemias.
Estos meses de diciembre, enero son el periodo de monzón en Sri Lanka, para la gente en las zonas afectadas por el maremoto esto representa un reto adicional.
Las lluvias constantes desbaratan los esfuerzos de rescate y reubicación.
Pero aun peor, con estos monzones se amplifica el área infectada y crece el peligro de que esta gente que ha sufrido tanto puede de nuevo encararse con una nueva catástrofe, esta vez de salud.